Propina, del latín propinaire que traduce dar de beber, se refiere a una gratificación económica que un cliente entrega a un trabajador, independiente del valor del servicio pedido y que se hace como agradecimiento o reconocimiento a la atención y al buen servicio. Es voluntaria, de lo contrario lo que ocurre es que, como pretenden en algunos lugares como restaurantes, hoteles y transportes, al cobrarla por derecha, la hacen un impuesto más. La "propina" se ha vuelto tan común en Colombia que si no la pagas equivale a un insulto para el pobre trabajador que te coloca en una lista de indeseables para el servicio, para volver a ser atendidos con cortesía o para el desquite por mala atención en la próxima visita. Incluso si se quedan lo suficiente en algún lugar escucharan con horror; "ese viejo tetranuta no me dio propina, le devolví menuda y ni así", "esa malnacida es muy amarrada me dejó apenas dos monedas de 200"... Personalmente les he oído y aunque no tenga pruebas no tengo ninguna duda. No pague la propina que se ha convertido en una deuda de honor y le van a mancillar como a nada. Lo que ayer era solidario y con gusto, hoy es obligatorio y a la fuerza que ya hay restaurantes y otros locales que incluyen 10% del valor del servicio sin preguntar. Igualitos que los cajeros que te piden donar el sobrante de monedas a alguna causa o fundación. Lo que ayer se robaban por derecho, esas colitas de 20, 30, 50 centavos y que alguien hizo la cuenta y daba una "bocha de guita", que obligaron a los almacenes a devolverlo. Ellos decían que no tenían cómo devolverlo por denominación de monedas y les hicieron ser receptáculos de las monedas del banco con menor denominación para poder devolver, entonces se inventaron no sé qué fundaciones y la cajera está obligada a preguntar si el cliente quiere donar esas colitas de dinero a la fundación por ver salir el sol o a la orfandad de los hijos de Yahveh. La propina se ha vuelto una especie de gancho y los carniceros tienen su propia alcancía de propinas, la tienen en cada puesto de verduras y en cada tienda de barrio, en cada comedero rápido y en cada semáforo, que lo que pide el cachador de llantas con palo es una propina por su amabilidad y lo que pide el malabarista es una propina por su dedicación en la atención del aburrido paradero obligatorio. La propina es una coima postpagada. Un robo consciente y, como ya dije, un impuesto más. ¿Doy o no doy propina? Cómo yo lo veo equivale a un soborno que inicia desde que el sujeto que atiende te hace caritas y te lleva lo que necesitas, te ofrece agua, tinto, te pregunta qué salsas quieres y a la menor insinuación de una mano levantada o una mirada está allí para ver qué más se te ofrece. Otros te ponen conversa, te cuentan anécdotas y hasta te proponen recetas con tal o cual ingrediente que llevas. Justo, me parece que es la obligación del local lograr que esto suceda sin la intervención monetaria del cliente y justo creo que debe ser así y que no hay que pagar para que tal transacción de compra y venta se lleve a cabo. No doy propina, como nunca le he puesto un billete en la mano a un policía o a un guarda de tránsito. No acepto el cobro del servicio obligatorio. No patrocino la vagamundería y me niego a caer en el juego de donar cuatro centavos que, seguramente, se quedan los almacenes en cuestión.
PS: No se me hará raro en el futuro ver profesores con cajas de propina, agentes de la ley con códigos QR para las "ayudas", bufetes de abogados con sobres para "donaciones" y habitantes de calle con oficina de transacciones.
PS 2: Eso de mal atendido puede incluir desde demorarse en el servicio, atener d mala gana, hasta unas babas en el café y una cucaracha en los fríjoles.
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