Bajo los efectos del alcohol, probablemente, se discute mi ineficiencia para contestar en redes sociales. Por redes sociales se refieren a unas páginas adheridas a otras que crearon mis compañeros de grupo o mis hijos y que manejan ellos a como se les antoja el trasero. Una en Instagram y otra en Facebook donde aparezco de la misma manera. Se me acusa de desconocer los principios de tales engendros pero no hay nada más falso. Ya en los 90's empleaba una dirección de correo que se llenaba de algo que hoy llamamos spam y que yo borraba con naturalidad siguiendo los pasos donde aparecía el marcar una casilla y hacer click en el tarro de la basura. Sabía como enviar un correo usando el botón de new y colocando la dirección de envío en el remitente que debía tener la arroba que no encontrábamos en esa época pero que hoy es claro como la podemos adquirir con altern graphic y la letra Q o con el código ASCII 64. Incluso era capaz de enviar un archivo adjunto cuando se permitió. Cuando nacieron las redes me hice un perfil en Facebook y fabriqué una página en Myspace para la banda y seguramente usé Indyrock y MSN Messenger. Me harté de ver publicaciones estúpidas y me desconecté. Uso hoy día Youtube pero no como miembro ni como seguidor, pero le veo potencial a la ciencia con Aldo, Derek y Crespo, al cine con Mariano, a la crítica pura con Mauricio y Alfonso y otras cosas que me da por revisar como el experimento 25 o la resistencia de materiales. Incluso las noticias las busco por allí para ver lo distorsionadas que se dan en este país donde habito. ¿Sé usar Youtube? lo básico: buscar, acelerar el video, escoger la calidad, activar los subtitulos o eliminar mis indeseables. Nada más allá. Envío frecuentemente mis escritos para que sean publicados en red y los carteles de los eventos, pero no vivo pendiente de que contesta la gente o qué pregunta o qué le gusta o qué le disgusta. Es verdad que Camilo me dice que se publicó o qué dijeron, pero siempre le he expresado que esas cosas no se contestan. Haters hay muchos y gente querida que te apoya, sin saber por qué también. Casi la totalidad de quienes se pronuncian en las redes son un hatajo de imbéciles dándoselas de que saben algo que uno no o de que tienen la verdad entre los pelos del culo. Sí, escribió un personaje importante, al que consideras importante, el vocalista de los Atercioagüevados. Se indignó el más digno de los punkeros, me comentaron de la casa del Nobel, me dejó un emoticón el súper gallo de Turquia y hasta me propusieron un evento en la Argentina y hasta viajar a otro continente. Me piden hacer conciertos en Cali y en Tamalameque, me insultan y me tratan como un hippie borracho, me halagan... Abandoné las redes porque me parecen estúpidas y no hay allí preguntas. Quien quiera comunicarse conmigo puede hacerlo por la red, dejando un mensaje en Whatsapp y hasta marcando mi número, pero, responder con emoticones o halagando al que lo hace o despotricando al que lo hace, prefiero hacerlo de frente, en mis eventos para que otro vaya con el chisme porque sé que lo hacen, en mis escritos del fin de semana o directamente en mis libros. Por ahí hubo un pendejo que hasta me psioanalizó como si la psicología fuera una ciencia. No, no me vas a ver en esas, ni publicando lo que me como o con quien salgo o hacia donde voy y menos llenándo de altercados lo que considero mi opinión. No me vas a ver llenando de adjetivos bellos al que me puso una carita feliz ni de improperios a los miles que tratan de opacarme dándose un baño de atención en mis publicaciones. Para eso los tengo a ustedes.
PS: También sé usar emojis y emoticones. Los odio. A menos que sea para comunicarme con niños o caperucitas rojas.
PS 2: Sé tanto de manejar las redes que no les pongo atención. No busco que hacen mis enemigos ni acoso a nadie. A ninguna página entro a dejar mensajes y me importa un comino lo que de mí se diga.