Alejandro Power me marcaba para ver como era aquello de mis primeros pinitos en el rock y hasta pensó que podría incluir alguno de mis textos en una edición especial de la revista subterránea Visión Rockera, que se publicó por allá a mediados de los 80's y principios de los 90's. Me halagó pensar que podría poner alguno de mis líbelos en aquella revista. La respuesta de los editores fue tranquila y me pedían que en media página contara como había vivido aquellos años en la evolución del rock que aún no termina y que sentí como un pelotazo y que adjuntara una foto, supongo que para imprimirla en esa media página. Le respondí a Alejandro: Alejandro. Te agradezco. No haré un artículo de media página para recordar cómo era el rock o como lo viví, de eso ya saqué libros enteros y no puede resumirse. Respeté a las chicas y respeto a Visión Rockera. Pienso que más fue tu entusiasmo que el de ellas y es válido completamente. Un abrazo y diles que con amor cierren la edición sin mí. Tampoco estoy interesado en ir a conocer el museo del rock. De nuevo un abrazo." Podría callarme y dejar así y nada tengo contra la revista o sus editores. Mi problema es que no escribo para halagar y esa historia la he contado en mis publicaciones. Claro es que la revista no trataba de una crítica social sino de las bandas nuevas, de entrevistas, de algún concierto, de bandas emergentes, de caricaturas afines al rock que se vivía en la época de los 80's donde nos miraban como bichos raros, de unas reuniones en la 101 que era el centro de acopio y la casa donde escuchábamos música en una grabadora, que no recuerdo ningún tornamesa o disco de acetato. Del inmenso parche en el atrio de la iglesia de La Asunción de donde fuimos expulsados por los fieles sicarios y por lo que tuvimos que ir a parar al centro de Medellín: Mi Estimado, El Rincón del Guasabro, La banca, El Parque del Periodista, La parte trasera del teatro Pablo Tobón Uribe, La Cámara de Comercio de Medellín... Las Ruinas detrás del museo de Pedro Nel Gómez, El Derrumbe arriba en el barrio Popular o en los bajos de una quebrada en Santa Cruz donde nos reuniamos más que a escuchar a rock, a consumir droga. Los K-nabis, Los Hongos, Los Mortikans, Los Magníficos, Los Kaitolés... No bandas, agrupaciones de jóvenes en torno a un sonido, tribus urbanas iguales a las de hoy de donde eventualmente saldrían muchas bandas musicales que le aportarían a la escena un jurgo de ideología y tendencia. Ideología de tribu y tendencia a la violencia y a la droga. Bástese unas doscientas páginas de "Diario de un Skin" para enterarse que no ha habido más que manipulación en el rock y en la juventud y que apenas si hemos servido como medio, que nuestras propias tendencias autodestructivas no nos dejan servir como fin. Claro, allá en ese texto la vida de España y acá cualquier visión es apenas un asomo donde para contar la verdad habría que herir a muchos que aún son grado 33 de la masonería rockera y para decir mentiras bástese los libros publicados hasta la fecha por rockeros incomprendidos que presentan el rock como una panacea, como un mesías que vino a salvar la juventud, como un enviado del infierno a remover vetustos cristianos... La verdad es otra y a nadie le interesa: El rock no cambió nada, acentuó lo existente y promovió más divisiones, la rebeldía se quedó en una centena de pacos de bareta, en miles de botellas de alcohol Alhelí con gaseosa o en El Chamber como cariñosamente le llamábamos a el Tequila Smith Antioqueño y en unos miles de paquetes de perico y nos volvimos estrellas de barrio con el mismo afán de capitalizar la música en forma de disco o cassette, en forma de camiseta y pegatina, en forma de clase magistral e ideología. No Alejo, esta historia es muy larga y apesta a fracaso, no hubo triunfos, apenas pírricas victorias, no salimos indemnes quedamos cuadrapléjicos y con un ACV de por vida y para contarlo se necesitan varios tomos.
domingo, 23 de agosto de 2026
viernes, 7 de agosto de 2026
Conocimientos menos inútiles
Por allá fui a leer yo el texto sobre conocimientos inútiles y me salieron con tremenda parrafada sobre mis falencias: "Claro si uno no tiene papilas gustativas todo café le da lo mismo", "claro si uno no tiene estética visual qué le importa cómo se viste", "claro si..." Cada tanto me toca aclarar que este medio de escritura es "de opinión" y que la opinión predominante es la mía. ¿No les gustó? Muérdanse el codo. Gustos exquisitos requieren sabores exquisitos y ropas exquisitas, perfumes exquisitos, vehículos exquisitos, lugares exquisitos... pero, ¿Son esos gustos exquisitos necesarios o solamente una imposición social? No amanecerá y aún veremos como elegimos lo que nuestra tribu, hoy ampliamente difundida, nos impone. La vestimenta es así y asá, te comes esto así y asá, te gusta esto porque a nosotros nos gusta y admiras esto porque la tribu lo admira. No veo al cerdo despreciando una buena comida porque esté podrida ni a un simio haciéndole mala cara a unos brotes tiernos que están un poco amargos o faltos de clorofila. Sigue siendo el gusto adquirido en la sociedad el que impone uniformidad y aceptación. ¿Sirve para algo detectar los ochocientos aromas del café o los enemil compuestos volátiles del licor? ¿Aparte del precio difiere significativamente la borrachera con alcohol antiséptico y el Macallan o el consumo de cerveza enlatada del almacén de cadena contra la Ámbar Especial? Yo prefiero saber distinguir un tornillo de rosca fina con su dureza y tamaño que envolver un regalo, prefiero tener conocimientos en soldaduras que en catadura de alimentos, necesito más resolver problemas de electricidad que reconocer que dos colores no combinan, no me interesa el arte, solo veo pintura que no me exige los sentidos ni me impacta, prefiero reconocer materiales por sus propiedades y composiciones... Los oficios de ascensorista, bodeguista y lubricador no requieren un especialista, son oficios, los puede ejecutar cualquier ser humano. Digamos, de nuevo que mis prioridades en el argot del conocimiento son manualidades, pero aguánteme don Sergio. Se le varó el vehículo, hubo un accidente, ocurrió un siniestro, tuvo un corto en su casa o debe reemplazar un tornillo. Los que están a su alrededor son catadores de vinos, de cafés y de comidas, expertos en arte: tasadores y eruditos en algún artista en concreto, diseñadores gráficos, ingenieros de título que nunca han manejado o diseñado ningún ingenio, malabaristas, habitantes de calle, expertos en Feng-shui y agoreros profesionales. Ahora sí, dígame cuales son las artes menos inútiles en estos casos. Yo veo la imprescindibilidad de alguien que conozca de primeros auxilios pero no de alguien que envuelva regalos. Veo la necesidad de un cazador pero no de un comensal que defina el arquetipo de carne y su punto en la hoguera. Creo en la necesidad del curtidor y su habilidad para convertir el cuero en vestimenta, el diseñador y el estilista de vestuario como el teñidor y el esteticista me resultan prescindibles. Un constructor es necesario, un ultimador de acabados es un exceso. Un ingeniero hábil es un regalo, uno teórico no aporta gran cosa a la práctica. Le voy a decir para qué sirve un influencer en un caso de la vida real... Dejemos así por hoy.
domingo, 26 de julio de 2026
Una serie de conocimientos inútiles
Andaba la pájara pinta sentada en su verde limón y desde allí escuchó una conversación sobre el empaquetado de regalos. Plomitsu juraba que nada sabía de tal arte pedido y Tablitsu, engreída, le repondía que su modelo de estética le permitía envolver regalos de manera sublime. Se llegó a la conclusión de que era un arte y no, no es un arte, es un oficio. Me quedé pensando en lo inútil que es envolver un regalo para que un otro trate de intuir qué le dieron y entrar en el juego y me dije que me debía una serie de conocimientos inútiles que empiezan por acá: Saber envolver regalos. Como siempre, habrá una absurda cantidad de personas objetando lo contrario y estarán en su pleno derecho. Para mí, envolver regalos es una práctica absurda, sin sentido y vana. En mi caso, si quiero sorprender, una bolsa me es más que suficiente, pero no me interesa sorprender: tenga le regalo y hasta luego. Combinar colores. La teoría básica de colores y los modelos RGB, CMYK me resulta interesante, pero el arte de mezclar colores en la ropa, de salir con el cinturón marrón con los zapatos marrones o el gorro azul con las calzas azules y todos sus amplios vericuetos para la moda, me parecen de una inutilidad bárbara. En el bajo mundo de la pobreza es lo que caiga y en el mío, dos colores, no son mezcla. Parece aquí claro, que en el mundo femenino saberse maquillar es una prioridad, incluso para las más redomadas defensoras de la igualdad y acérrimas enemigas del heteropatriarcado. Pintarse es un arte si se actúa de payaso o se es un actor consumado en el arte del shinobi no jutsu, por lo demás lo veo un arte inútil, superfluo y baladí. El arte en sí es inútil ya que busca despertar sensibilidad y transferir emociones: tener copias u originales de Degas, Rayo, Pollock, Velásquez, Pinto, Goya o Van Gogh y saberlas reconocer me equivale a tener el original del anticristo de Nietzsche. El libro vale por su contenido y no necesito un original que me eleve el espíritu más de lo que lo hace la copia impresa. Igualmente veo inútil el catar vinos o licores: qué me importa a mí su bouquet o su untuosidad, la fecha de fabricación o la cosecha... con que nos libere el espíritu es más que suficiente. Ahí cayó el barista profesional que hace un pinche café o variaciones de él y el bartender o barista de alcohol. Un pinche mezclero que vulgariza el trabajo de los destiladores que tratan de purificar el alcohol. Me quedo con el alcohol del 96, sin mezcla. Ascensoristas, alipilarius, bodeguistas, sobadores, reikistas, fengshuistas, acomodadores de coches, lubricadores, limpiaparabrisas, revisores de llantas con palo, equilibristas de semáforo, "artistas callejeros", críticos de arte, influencers reaccionadores (esos que proyectan el trabajo de otros y lo comentan). Toqueterapeutas, coachings, terapistas de parejas...
PS: ¿Se discute que algunos de estos artes dan de comer a sus detentores? No. ¿Cuál es su profesión? Acomodador de carros y con eso me gano la vida. A menos que los acomode uno sobre otro no le veo la gracia o la utilidad.
domingo, 5 de julio de 2026
El ciudadano promedio
Cada que leo a un autor, dígase Vargas Vila, Camüs, Cioran o Baudelaire, sobre sus vidas privadas, me encuentro con que todos han tenido oportunidades que a mí no se me han presentado en la vida. Es justo. Yo no participé en la segunda guerra mundial, no fui expulsado de mi patria o excomulgado, no se me publicó con ansia y no me incluyeron entre los poetas malditos, por decir algo. Preciso es decir que al leer sobre las vidas de los escritores colombianos, me encuentro con que han compartido aula con otros tantos poetas y han ganado no sé cuantos premios y cuantas nominaciones al Óscar y a los Golden Globes. Se han apeado al pie de las pirámides en la misma región sagrada del Saqquara y han sido envenenados con las comidas de La India, han sido castigados por los sociopatas nocturnos cuando han amanecido en la calle misma del Bronx y se han untado del mundo fumándose unos chitrulos o cayendo en lo más bajo del mundo consumiendo hasta la muerte "perica". Conocieron al papa x, al ministro z y hasta se codearon en la primaria o el bachillerato con monstruos de la farándula, la vida política y las letras. Mi amigo Bob dice que departe con Héctor Abad Faciolince. Mi amigo Elkin jura que fue jefe de seguridad del innombrable y que él le advirtió algo fatídico sobre una amenaza que escuchó alguna noche en el Recinto Quirama de Rionegro. Jenny aparece en fotos con Evaristo Páramos; Beatriz aparece abrazada al Ubérrimo; Alejandro se toma unos tragos con Lemmy... Al Bob no lo conoce nadie, ni a Elkin, Beatriz, Jenny o Alejandro claro está. Puede ocurrir, cómo siempre, que esta gente predestinada a ser famosa tenga esos contactos. El escritor Mendoza jura que fue compañero del asesino de Pozzetto y que estudió con Laura Restrepo y Santiago Gamboa. También que en la vida se ha encontrado con desapariciones absolutas, gente que tenía futuro y termina en un frenopático o promesas de la investigación y la escritura que mueren de cáncer o fundidos en la droga. ¡Maldita sea mi suerte! Mis 28 compañeros del bachillerato han sido unos fracasados, incluyéndome: Claudia Zapata, Carolina Giraldo, Clara Puerta o Mónica arredondo ni putas famosas fueron. Carlos Arturo Ciro, Omar Vergara, Jaime Guarín o Jaime Ocampo ni redes sociales tienen para ver si por lo menos se casaron y tuvieron hijos. Yo no he salido de estas montañas que me aprisionan y cuando he visitado de forma relámpago algún país o ciudad de Colombia, no he visto u oído algo extraordinario que merezca ser comentado. No conozco ningún monumento clave: Las pirámides de Egipto, el Taj Mahal, Machu Pichu o Teotihuacan. No he ido a Las Vegas, a Amsterdam a recorrer las famosas vitrinas del barrio rojo de De Wallen o a conocer las famosas bienvenidas tailandesas de las kathoey de Silom y Patpong. Es más, no he conocido un transexual en Colombia ni por asomo. Esas cosas pueden pasar, soy un individuo sin suerte y no he tenido muchas ganas de andar el mundo. Probablemente he estado en el lugar correcto a deshoras porque aquí donde vivo habitó Pablo Escobar que nunca vi ni de lejos o Álvaro Uribe que es que nunca lo he querido ver y hasta muchos me contaron haber visto a Fernando Vallejo en el parque de Bolivar buscando muchachitos. No, tampoco se me han acercado a pedirme el tafanario. Todo eso es normal, digamos que yo he sido poco seguidor de multitudes y cero fanático extremo que ni al Pibe, ni a Asprilla los he visto. Creo haber visto una vez a Leonel Álvarez en la universidad de Antioquia pero no lo reconocí hasta que alguien se le fue encima a pedirle un autógrafo: Leonel, Leonel, leonel... El colmo es que yo nunca me he encontrado con fantasmas, brujas, espantos o bultos. Mis familiares muertos no han desecho los pasos o yo perdí el oído y las ganas de ponerles atención desde que se murieron sin dárseles nada. No he visto ovnis, extraterrestres, fenómenos atmosféricos extraños, luces titilantes, platos volantes o criaturas desconocidas. Maldita sea, que no he sido maldecido por un hechicero y no he tenido que cargar manillitas de Ojo Turco o escapularios que me protejan del Malamen, ni amuletos para atraer la suerte o cristales de energía para mi protección. Imaginen que, en verdad, conozco un montón de indigentes y gente en estado de calle que ya dizque no se dice desechables, porque vivo al pie del Bronx de Medellín, pero esos loquitos son todos iguales si me perdonan y no distingo a un escritor de un artista cuando los veo lanzar la cajita de fósforos para apostar. Soy un maldito ciudadano promedio sin nada que contar.
domingo, 28 de junio de 2026
El gato del ratón
Camilo me ha preguntado varias veces sobre la creación y el impulso de nuestra banda y la banda predecesora. ¿Son las letras de una y otra tan diferentes? Creo firmemente que la madurez en letras llegó con la segunda banda, que la musicalización simple y pegajosa de nuestras letras supera ampliamente la banda original. Nos han dicho que debemos reunir a la anterior y hacer eventos con ella. ¿Por qué habríamos de hacerlo? ¿Por dinero? ¿Por prestigio? ¿Por amor al arte? No lo creo. Podemos colocar dos letras de bandas latinas, europeas y asiáticas contra alguna nuestra y la valoración del arte en ellas dependerá del valorador que verá un compás sin definir, desafinaciones, falta de fuerza vocal o una producción pobre o de mala calidad. La diferencia de formas de grabar de ayer y hoy, de proliferación de estudios, de programas caseros, de facilidades técnicas, cambia las reglas. Hoy puede comprarse un equipo para grabar con una tarjeta de sonido muy buena y el estudio puede improvisarse en casa con una computadora sencilla. Las ganas, las ideas, el esfuerzo, el oído y la pericia de cada cual en sus intrumentos y consola da como resultado un trabajo musical x. Por cantidad de letras es dificil que nos superen que sacamos canciones mientras vamos a devolverle al mundo lo que se merece en el baño y prueba son nuestras innumeras canciones, álbumes y grabaciones caseras que ascienden al mismisimo medio millar. Escuchen las letras, no serán insuperables pero son claras, al grano, sin titubeos y bastante mordaces, críticas y pendencieras. Contra el poder que este país me ahoga, por la libertad que no tiene puertos, por manchas rojas que hay que borrar, por relámpagos de conciencia que no nos dejan parar, por himnos institucionales que atacan instituciones, por que el bobofest es un hecho y el renacuajo explotador busca explotar y nivelar conciencias. Cada canción tiene un objetivo y ninguna es compendio de patologías amorosas para sonar en La voz de Colombia. Nuestros álbumes no bajan de 22 canciones en cada uno, lo que un productor capitalista habría convertido en tres álbumes promedio. ¿Es un error producir tantas canciones a la vez? Cualquiera dirá que sí. La gente no se sienta a escuchar un álbum de una hora y no memoriza ni retiene rítmos que luego le permitan resarcir en escenario. La banda misma se complica por la cantidad de canciones para un escenario donde hay 60 composiciones para tocar y el escenario es para 15 canciones en cuarenta minutos. Menos canciones es más público contento. Nunca lo vimos venir y hoy nos debatimos sobre qué tocar y qué canciones relegar al pasado y el público se divide en las canciones de uno y otro álbum que ya ni ensayamos por falta de tiempo. ¿El show? Somos más simples que una patada en las turmas. Nos subimos, buenas noches y péguele a la lista. A veces tenemos introducciones musicales o arreglos que no seducen a nadie. No hacemos un peformance con las canciones ni vamos vestidos de una forma particular, no nos pintamos las caras de payasos o de vampiros, ni siquiera nos paramos las greñas con jabón de olor ni nos llenamos de taches para decirle al público lo rockers que somos. No planeamos una coreografía como la de las fuerzas especiales Ginyu. No tenemos luces parpadeantes, ni explosiones de fuegos pirotécnicos, tampoco contratamos coristas o bailarinas que hagan un streaptease en escenario. No arrojamos sangre, no quemamos cruces, no convertimos el agua en vino, no matamos gatos ni comemos palomas, No nos autoinfligimos heridas o alabamos al mandatario de turno, al político en fuga o al organizador tribal que hace el trabajo sucio de conseguir las bandas, de pagar los transportes, las comidas y el hotel. No invitamos un alguien famoso que venga a ejecutar con nosotros una canción porque ninguna persona famosa considera tal hecho un logro personal y, lo dije en otro escrito, no conocemos a nadie importante en la farándula o en los medios, igual no tendríamos la bajeza de invitar a nadie para subir nuestros ratings de concierto y es más, ninguno conoce nuestra producción musical. Vamos, cantamos, nos volvemos y ni fotos tomamos para decir aquí fue. Ni la típica foto de espaldas al público de la que tanto he hablado... ¿Roscas? si claro por eso hemos estado en México, en Argentina y le dimos una vuelta a Europa, por pura rosca y porque somos peritas en dulce. Una cosa he aprendido en 40 años: no me arrodillo, no alabo, no venero. Escupo, digo lo que pienso y las repercusiones no me importan porque yo no vivo de la música. Ahí tenés mi viejo para que sepas porque no pasamos al Bobofest ni nos invitan al Venganza rock ni al Rayo negro. No somos banda de alabanzas al señor de turno y esos festivales siempre van unidos a la política y al mandatario de turno, no hacemos punk cristiano que es una ofensa y para acabar de ajustar no somos buenos músicos para esas estrellitas del rock que se graduaron en la Debora Arango y saben partir un compás en el pentagrama y lo que es un proslambanomenos. Lo nuestro no es política es consigna pura, lástima que escogimos como telón de fondo el puta, puta de tu bateria y el bang bang de mi bajo.
miércoles, 24 de junio de 2026
Ensayo sobre la sinceridad
Nos encontramos ayer con un evento musical en pleno y debimos acompañar al público. Manolete empezó con aquello de que la sinceridad es un fiasco y recordamos la tripleta de Don José Saramago: "Las intermitencias de la muerte" donde pasa justo lo que el autor dice, la muerte deja de trabajar, aunque ya Tomás Carrasquilla le dio ese poder a Peralta de hacer abandonar su trabajo a la muerte. A ese libro, y no en ese orden, le siguió uno como de locura ciega en su "Ensayo sobre la lucidez" y termina, o empieza, no es importante. con "Ensayo sobre la ceguera". En los tres hay una ausencia y fue ello lo que me llevó a escribir "Ensayo sobre la risa y otros demonios", una novelilla sin más pretensiones que contar lo que pasa cuando un virus gelásico hace de las suyas. Recordado tal, es necesario contar cómo ha de ser un mundo donde la sinceridad se convierta en regla y nadie pueda escapar de ella. Obvio puede escribirse otra novela sobre ello, pero muerto aquel genio, no pretendo más que dar una pasada sobre tal virus que ha de repuntar en un barrio de pobres y desplazarse hacía los barrios ricos generando impacto y desconsuelo. Ya sabemos que la sinceridad es crueldad viva. ¿Quién volverá a visitarnos cuando les digamos a todos lo infelices que somos al ver llegar una visita que nos quitará toda la mañana y nos atrasará en nuestras lecturas? ¿Que chica podrá accedernos cuando les digamos lo que ya saben, qué queremos de ellas y que hasta luego? ¿Qué hombre soportará a otro hombre queriendo mostrarle el sinsentido de una dupla alfa? Aparecerán médicos diciéndoles infantiles a sus pacientes quejetas, promotores vomitando en sus artistas, niños abucheando payasos, cantineros pullando ebrios, meseros madreando clientes, patronos objetando sueldos, madres desheredando hijos, hijos castigando a sus padres, profesores insultando alumnos y persiguiendo infantes, chicos maldiciendo tutores... La sinceridad como plaga acabará con amistades de años, terminará matrimonios y alianzas, destruirá empleos, corromperá políticas, lacerará autoestimas, destapará crímenes y terminará bandas. Convertirá creyentes en ateos, ateos en cobardes, sumisos en atrevidos y atrevidos en personas normales. No puedo imaginarme un político jurando que va por tu dinero y por tu esclavitud y que lo que busca en el puesto es enriquecerse o contando las mil mentiras que tuvo que decir para acceder al puesto. Imagínense los presentadores de televisión diciéndoles a sus invitados mil verdades en vez de esas fórmulas de cortesía hipócritas que siempre usan y esos adjetivos grandilocuentes... definitivamente ya lo dijo el escritor maldito: "La hipocresía es el lazo que une a los hombres en sociedad, el día en que la franqueza impere nos hemos de destruir unos a otros como los soldados de Pathmos".
sábado, 20 de junio de 2026
Respuesta a Botar o no Votar
Para mañana es tarde contestar. Publiqué un insermo despotricando como siempre y dando mi opinión que nadie me pidió y saltan unos imbéciles de máxima categoría que defienden más a Abelardo que a Cepeda y que seguro matarían, no a los zurdos que eso se creen, sino a los "tibios". Vaya usted a saber de dónde salen semejantes catecúmenos, humanos despreciables como su lider que no pueden dejar opinar en paz. Yo no voto y nunca lo he hecho: Escribí muy joven: "no le doy mi voto a ningún partido y no le entrego mi alma a ningún pastor" Sigo igual. El rock en el que yo me crié hablaba de anarquismo, de la ausencia de dioses y amos, incluso de patria. Soy apátrida. ¿Rock asociado a la política? Lamento decirlo pero esa no fue la escuela de Moravia, ni la de Santa Cruz o de Aranjuez. Politicos de mierda todos, nunca patrocinaríamos ni nos inclinariamos hacía ninguno. Hoy los jóvenes cachorros de león, olvidaron esa postura y tienen todo listo para ejercer por la patria. Así les vendieron a muchos ese firme que me vale verga. ¿La patria? ¿El estado? también. "En mi mundo mando yo, me mando a mí y a nadie más, bien simple y liberal" También lo escribí y escribí aquella de "Farsa Electoral" Donde con ayuda de Uncle Sam somos robados. Los seguidores de Cepeda que esgrimen los ideales de Aberlardo me interpelan porque dije algo en inglés y seguramente es cierto como también me he expresado en Latín, Griego, Parsi e Italiano, Con absoluta seguridad ellos no saben cual es cual y por ello me atacan como si el conocimiento de aquellos me hiciera menos y me dicen "intelectualoide" que consideran una ofensa capital. Desde la construcción misma, oide es "con forma de" como en hominoides que ellos lo son y como en asteroide, que es, en forma de aster o estrella. Intelectual, designa a la persona dedicada principalmete al pensamiento crítico y al razonamiento, tal cual la reflexión sobre la realidad. Justo eso hago y a eso aspiro. Leer mucho no es cultura absoluta pero mi producción intelectual: 40 álbumes musicales y 25 libros, por más que hablen mierda, si son producción intelectual: total si soy un intelectualoide. Tengo que recordar esa canción, que grabé en otro trabajo mío y aunque sea de Camilo es mi letra: "Nos repartes tus migajas muy astuto al robar, te enriqueces del dinero que administras, me da asco tu postura social tan hipócrita y traidor y no importa quien gobierne son un cáncer social, no me trago sus mentiras, me quejo porque esta mal y no comparto tu opinión". Ser consecuente con lo que digo y canto me parece mucho mejor que escuchar a Eskorbuto y ser el mismo mierda opresor que ellos critican, igual me vale para Evaristo o La Polla si quieren. Veamos quienes más fueron "tibios": Seguro oyeron a Eskorbuto mandando a la mierda al país Vasco y diciendo que "Nos engañan así". Tranquilos, la pertenencia a un prospecto musical no garantiza que lo que digas es verdad y tampoco es legitimización de nada. Yo estoy convencido que no puedo hablar en contra del poder por 40 años, " que caiga lo que apeste a poder", en contra de la patria por 40 años "es fácil hacer enemigos, declárese ateo, apolítico y apátrida", y en contra de la religión "rock y religión es contradicción" y "Mastercielo" por 40 años y venir hoy a decirles que salgan a defender la patria y decirles por quien deben votar. Al pueblo lo traté de masa y cardumen porque eso es, que vayan por el embudo al matadero a votar por su Buey Apis redentor. Mi único deber es con mi verdad, que espresé, para una persona inteligente, que debían votar por el menos aparentemente malo, que el otro ya prometió que en él tendríamos un acérrimo enemigo y que buscaría acabar con nosotros. Patente lo que hicieron estos pendejos que porque hablo Inglés y no sigo a nadie. Negadores del derecho que tengo a ejercer mi opinión que es tal cual. Un abrazo hipócrita y rómpanse una pata mañana. Fue un disgusto conocerlos.