Resulta que por estos días, la ganadora del Nobel de Paz se le acercó al mandatario yanqui y le obsequió el valioso objeto, la medalla del Nobel de Paz. Un acto desinteresado y muy noble que dejó al descubierto nada. La medallita que está fabricada en oro de 18 kilates y recubierta con un baño de 24 kilates puede costar al cambio de hoy unos 15 millones de pesos. Sólo fundiendo el oro y vendiéndolo, aunque el valor de ser una medalla del Nobel puede elevar ese valor hasta cantidades astronómicas en millones de dólares. ¿Le hacen falta al gobernante? Obvio no. ¿Le magnifican al grado de considerarse él el Nobel? Tampoco. Si yo gano una medalla por correr 100 metros planos en 8 segundos, que yo le regale la medalla a mi abuela no la hace medallista olímpica y menos atleta. Si gano una medalla Fields por excelencia matemática o contribuciones y se la regalo a mi tío Pablo, no lo convierte en un astro de las matemáticas y si me dan un diploma a la excelencia empresarial y se lo regalo a PEDEVESA no la convierte en una excelente empresa porque así no funcionan los premios. Dicho sea de paso, el gesto de la Nobel, fue novel y algo así como un tributo que paga a la bestia para aplacar su ira. Igualito que la FIFA al crear el premio de la Paz que le entregó al emperador para calmar sus berrinches porque los suecos no le permitieron pisar la alfombra roja del ayuntamiento en Oslo. En resumen podemos obsequiar al mandatario con las medallas de los últimos 120 años y eso no le vuelve un pacifista, ni recibe el honor de haberle sido otorgado el premio, apenas si tiene un montón de medallas, una colección, tal cual sus premios de golf auto infringidos. Legales no son y apuesto mi medalla de 100 metros solitario que gané en el colegio. Puede ser que trate de cambiarle el ánimo de apoyarla en su cruzada hacia el gobierno venezolano y de esperar su apoyo en las elecciones si es que las hay. ¿Qué otra cosa podría ser? ¿Agradecimiento? ¿Muestra de sumisión? ¿Nobleza? Yo creo que ña Nobel no busca más que mostrar que es digna para cuando el imperio decida jugar su carta en el país latino y que la tengan en cuenta a ella y a Rudolph. Lo otro sería: ¿Puede revocarse el Nobel de la dama? No. A menos que le demuestren doping y no es el caso. A la fecha no se ha retirado ningún premio y aunque el gesto de la señora es bajo, patético y absurdo según algunos políticos noruegos, no deja de ser una jugada maestra que puede o no servir para mover fichas en la política internacional. ¿Postura arrodillada? Claro que sí. ¿Jugada maestra genial? Lo dudo. Ya ella había recibido una patada en el trasero tras el raid a Venezuela. ¿Ganó algo el presidente? 4 centavos en términos económicos para uno de los hombres más ricos del mundo, la inmodestia de ser el dueño de la medalla que añoró, la burla de ciudadanos que saben de sus premios de papel y el Ig nobel de Payaso del siglo.
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