Me preguntan si la televisión es buena o mala y eso no depende de un estado de ánimo o de una tendencia de gusto o placer de ver un determinado programa; depende de un análisis en cuanto a lo que ofrece la televisión y lo que la masa quiere ver, hacer o le ofrecen las programadoras. Para nadie es un secreto que la televisión ofrece lo que la gente pide o ellos consideran que necesita. Lo que llamamos televisión informativa es un desastre plagado de inconsistencias y pareceres y de lo que dichos informativos quieren que te enteres. El que quiera tener la opinión del pueblo, bástele pasarse por las redes sociales y por los periódicos y noticieros de turno. Los programas de concurso, resultan aberrantes, humillantes y sinceramente tontos. ¿A quien le interesa ver como súper cerebros se burlan de los actos más humanos como recordar o jugar al ajedrez? ¿o cómo se descuartizan en una aventura donde prima la fuerza? ¿Quién quiere saber el precio aproximado de una cosa que nunca es el que te cobran o como suena una orquesta sin los demás instrumentos? El crecimiento de dichos programas se basa en lo que la gente piensa que puede ganar si se inscriben, pasan y vencen. El entretenimiento corporativo de los canales nacionales se basa en novelas y argumentos tan estúpidos, que el drama y el amor y el escarnio y la risa se entremezclan para dar paso a la emotividad humana y mantenerlos en vilo, pegados a la pantalla. Canales de televisión extranjeros buscan agradar con programas científicos y siempre pasan cosas pseudo científicas (fantasmas, ovnis, abducciones...) Es claro que la masa quiere oír de eso sino no serian tan populares. Los canales nacionales te ven las pelotas pasando 15 minutos de propagandas y además anunciarte que "ya vuelve tú programa..." para pasar un par de propagandas más por las que cobra el doble porque la atención de los televidentes está en el máximo esperando su programa. Para remate te acosan con su próxima superproducción, pasando los molestos mensajes superpuestos en la pantalla en una de las esquinas "Faltan cinco horas y tantos minutos para la hora cero de...Agárrate el culo si lo tienes". En otra de las esquinas de la ya empobrecida pantalla te muestran un juego de niños por el que debes llamar y concursar en una parte del programa que transmiten, así que "no te despegues de nuestra pantalla". En la parte inferior pasan mensajes por los que la cadena cobra un porcentaje más iva, según anuncian cada cierto tiempo y por último te dejan el logo de la super programadora que siempre quiere ayudarte a resolver tus problemas y a que seas más inteligente. El compromiso por el cual Colombia es un país de gigantes donde las conversaciones más intelectuales son: "¿Sabes quien se murió?" "Imagínate que en la novela dijeron..." "Como se cayó Jorgito en el desafío 3010" "¿Quien quiere usted que gane? y no falta que hasta en los programas de ciencia te inviten a votar por tú concursante favorito, valor del voto 2500 más iva. La sabiduría popular es ignorancia absoluta de la que el estado promueve para mantener una calma chicha en sus habitantes. No existe una televisión que no se alimente del espacio publicitario y sólo quienes ejercen el poder están en condición de pagar dicha publicidad. No verás publicidad sobre conciertos de punk o de metal subterráneo. Lo demás es, definitivamente, farándula y comercio. Por tanto, apaga esa caja tonta y léete un libro, siempre es mejor la peor novela escrita (líbrense acá de cualquier libro de superación personal) que el programa de televisión de mayor renombre.
martes, 2 de diciembre de 2014
viernes, 28 de noviembre de 2014
Liebre por liebre II
Se me acabaron los mensajes de mi primer interdicto, pero me quedan algunas bellezas de aquellas que llaman adagios o refranes con sentencias y moralejas y que por más, digo yo, que la sabiduría popular es exquisita, no conmueve en lo más mínimo mi alma desalmada. Refiérome a aquellas frases de consultorio como esa ya tratada de que la excepción pone a prueba la regla. Es bien entendible que muchos de ellos puedan tomarse de varias maneras como aquel de "al que madruga dios le ayuda" lo que ocurrirá si adelanta en labores, pasa primero por un sitio y se encuentra algo y lo que no ocurrirá si se duerme manejando el vehículo o lo atracan en la soledad de la mañana. "No hay mal que por bien no venga" es una contradicción a la secuencia porque después de todo bien sigue, en consecuencia, también un mal, luego un bien, otro mal... Después de la tempestad viene la calma y luego la tempestad y luego la calma...
No discuto si están bien elaborados o si necesitan de un arreglo, lo que digo es que de sabiduría popular no tiene más que la experiencia pero que como lo uno ocurre lo contrario es igual de posible, aunque, a veces, es una perfecta contradicción sin más.
No discuto si están bien elaborados o si necesitan de un arreglo, lo que digo es que de sabiduría popular no tiene más que la experiencia pero que como lo uno ocurre lo contrario es igual de posible, aunque, a veces, es una perfecta contradicción sin más.
Pero a mi me quedan unas dudas con aquellas más usadas, o más bien, aquellas que me han hecho creer a "pies juntillas" (dando a entender, a la par, que me quedo en desequilibrio para que me empujen como a un bobito sin ningún problema). Fíjense por ejemplo en "nadie compra huevos para vender huevos" que indica que no se puede comprar y vender al mismo precio algún objeto, Pero nadie puede comprar huevos y vender chorizos a menos que se manifieste como un alquimista filosofal de lo orgánico. Si compra huevos, vende huevos o un derivado de la transformación del producto por vía lógica (aplastamiento, cocina o batimiento) como la tortilla o el ponche. Es decir, se pueden comprar huevos y vender ponche, o se pueden comprar huevos y vender tortillas, pero el que compra huevos obligatoriamente, vende huevos o se los gasta. "Un rayo no cae dos veces en el mismo sitio" indica la improbabilidad estocástica de un incidente repetido, como un temblor o un accidente aéreo, pero que le digan eso al inventor del pararrayos para que se parta de la risa. Por el mismo lado va aquel de "al perro no lo capan dos veces" que equivale a que el hombre no se equivoca o no lo engañan dos veces, todos sabemos la falsedad de la frase, pero es literal, nadie puede ser castrado dos veces. "Más vale malo conocido que bueno por conocer" indica que no se deben correr riesgos pero "el exceso de prudencia rompe el saco"o "desde el desayuno se sabe lo que va a ser el almuerzo" a menos que paguen el salario después del desayuno. "Dime con quien andas y te diré quien eres" brincos diera (yo ando con rockeros, mendigos y viciosos, soldados, harapientos y universitarios ¿quien soy?), "agua pasada no mueve molinos" a menos que sean los que están del paso para abajo o el de los vecinos. "Aunque la mona se vista de seda mona se queda" similar a aquel de "el hábito no hace al monje" pero es tan falso que sin importar que haya debajo saludamos a los rockers como tales, a los punkies como tales y a los curas como tales... "un clavo saca otro clavo" entre mecánicos y ebanistas la frase es bien posible, pero al ciudadano de a pie que le den un martillo de peña para sacarse el clavo. "Cuando marzo mayea, mayo marcea" y cuando lunes festea, martes lunea y ¿cuando noviembre decembrea, diciembre enerea? Terminemos: no hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no se pague, ni mal que dure cien años ni prostituta que lo resista, ni entierro que no entristezca, ni escritor que no cierre el párrafo.
domingo, 23 de noviembre de 2014
Yo mismo (II)
No tengo un ropero grande y me asustan los que se miran a si mismos y dicen "esta camisa ya me la puse esta semana" ¡por dios! No tienen nada en el cerebro pero les preocupa que los vean con la misma camisa, no se que pensarían de usar los mismos interiores toda la semana, Seamos realistas, la moda y las apariencias externas son una tontería. Pero eso sí, que nadie apunte a que mis ropas son de acá o de allá. Las marcas son otra farándula que no me copio ni a palos, que la ropa es Christian dior o Pacific, coman heces, ropa es ropa, aunque no ha faltado ni faltaba el que se compraba unas botas y decía: "parcero las mías son grulla originales" o "tengo todos los CD's de..." y tampoco le pago a un imbécil para que mi camisa de Iron Maiden se vea mejor, prefiero el "do it yourself" para que el otro que es tan vivo no se aproveche de mis gustos. No le apuesto a ningún equipo, como Beavoir, desprecio todo lo que me saque de mi ciclo crítico para darle énfasis a un modelo ideado por los entes de control. Puedo irle al deportivo tapitas o al atlético inodoro, al real gorzovia o al independiente pisingaña, incluso al club social zanahoria, pero de ahí a la seriedad pura de aportar o poner mis empeños en un undécuplo, nunca. De acá se sigue que no conozco el estadio de ningún país, nunca me siento a ver partidos de fútbol, los mundiales y los campeonatos me tienen sin cuidado y en mi vida he gritado la palabra gol o me he puesto la camisa de un equipo futbolero. La cuenta de política es más sencilla, ¡jamás he puesto mi dedo a favor de las urnas! "untarse el dedo es patrocinar la vagabundería" diría Ortiz Betancur -de eso hace ya más de dos décadas- ahora se trata de no ensuciar el buen nombre de una persona que no cree en la actual democracia por ser una tiranía de pocos, y mucho menos por obtener un carné electoral que parece ser el orgullo de Colombia por una mísera rebaja en los estudios o unas horas de tiempo libre -siempre lo he dicho, una soterrada forma de justificar la democracia comprando votos- De mi tricolor, no quiero herir susceptibilidades, no es mío, yo no nací acá por querer, nací acá por azar cuántico y esa no puede ser la razón para vestirme de payaso, en ninguna sociedad debe criticarse que se quiera a la tierra que le vio nacer, pero a mi esta tierra u otra no me provocan nada. Acá vivo, las banderas...sólo la de la libertad y la del pensamiento. Cuando aparto tiempo veo los canales de "ciencia" pero, pobrecitos, ellos no pueden vivir de algo que mucha gente menosprecia y pasan para sobrevivir documentales de ovnis, fantasmas y accidentes que se parecen a los que salen en el periódico amarillista de mi barrio, cosas que, como mucha gente sabe, no soporto. Detesto que me hablen de un espanto en tal casa, de la misericordia de dios, de objetos que levitan, de santos que premian y de imágenes que lloran sangre...huyo de esos mentecatos como si huyera de la mismísima yersinia. ¿Dinero? nadie tiene suficiente, pero el dinero corrompe absolutamente todo, el dinero ofrece el ideal, pero lo diluye. Qué rico poder comprar el automóvil más lujoso o asistir a clases con el maestro más espiritual, pero se pone el dinero de por medio y las traiciones florecen, hasta el mismo maestro pierde su espiritualidad porque el dinero es mundano, No me vendo, no estoy en venta, si alguien me regala dinero, sea, pero mis ideales están a favor de la libertad y una libertad que se vende, deja de serlo. Que cualquiera bailaría mis canciones si le pagaran 40 ó 50 millones por concierto, si claro, pero no cobramos por tocar, el apostolado consiste en gritar verdades y respetar el libre albedrío, con dinero no se respeta nada. Que lo digo porque nadie me ha ofrecido nada por mis canciones, sea, ¿queda claro que nunca las he ofrecido? que no valen nada. Sea pues.
viernes, 24 de octubre de 2014
Liebre por liebre
Supongo yo que a muchos les aterra el proceso de pensamiento sano, ¿quién diría que pensar es insano? Leyendo a un autor oscuro, Ambrose Bierce y sus ricas definiciones, encuentro un detalle increíble pero con certeza adecuado, refiere que muchos humanistas, sociólogos y filósofos usan de aquella frase "la excepción que confirma la regla" y afina que ninguna excepción confirma una regla, todo lo contrario, la desvirtúa y eso es tan claro como: ningún hombre vuela y como allí hay un hombre que vuela, está confirmado que los hombres no vuelan...santo dios de los cristianos y de los muiscas. Recáspita: Me gustan tanto las mujeres que me acosté con un hombre para comprobarlo y "la excepción confirma la regla": Me gustan las mujeres.
De igual ímpetu, aunque no de igual cuantía, expongo mis procesos de pensamiento, que a veces son molestos para mis amigos, aunque les recalque que son procesos de pensamiento y no deben afectar a nadie que no haya usado el cerebro para dichos procesos: Jamás en la vida ocurre: "estaba en el lugar correcto a la hora equivocada" Nunca, dos negaciones son una afirmación: Mire como le queda: Estaba en santa helena (lugar equivocado), a la hora en que no había incendio (hora equivocada). Total no le pasó nada; pero, si estaba en Santa Helena (lugar equivocado) a la hora del incendio (hora correcta), tema por la suerte del augurado sin que ningún arúspice se harte de saber lo que le pasó. Para más señas yo siempre he estado en el lugar equivocado a la hora equivocada. Cuando Pablo repartía millones en Aranjuez yo estaba en Santa Rita y pasé por Aranjuez 10 años después de que lo mataron. Tuve un orgasmo con Mónica y quedó en embarazo (lugar y hora equivocada). No me alargaré en disertaciones profanas.
En las películas de mala muerte afirma el héroe: "es mi peor enemigo" que yo digo deberá decirse "mejor enemigo" difícil de vencer, astuto, mañoso, bueno en todo lo que hace, hasta en la ejecución de la maldad. Pero el peor enemigo es el imbécil que cuando ejecuta un plan le pasa la del coyote, "el enemigo del correcaminos es el peor enemigo del avestruz, malo, terrible, no le sale ninguna y nunca triunfa.
De las películas holiwoodescas es también aquella en la que un personaje le pregunta a otro: "¿estás mal herido?" No, si está mal herido es un rasguño insignificante, no se va a morir, ni siquiera sangra; si está bien herido es una herida fatal, le queda poco tiempo de vida, la bala o el cuchillo le rompieron la crisma, le despedazaron el hígado y el bazo, le queda un litro de sangre, se le esparció medio cerebro y está a punto de morir, eso es estar bien herido.
¿Alguna vez han oído la expresión: "lo cosió a puñaladas" para referirse a un asesinato sangriento con arma cortante o punzante? Si lo cosió le hizo un favor, le metió lo que se le había salido y a punta de puñal e hilo lo emparejó como pudo. Suena más burdo pero lo que el malo hizo fue que lo descosió a puñaladas y no fue precisamente por las costuras.
Para algunos es lo mismo ocho que ochenta, pero a mi me pasa como a mi tío Alfonso que es un comerciante exitoso: "a mi me da lo mismo ocho que ochenta, mientras los ocho sean de a diez"
Dejemos por hoy.
domingo, 19 de octubre de 2014
De incensarios y usuarios de los mismos
Esta semana me encontré con un antiguo compañero de la universidad, Julián. Me preguntó por mis proyectos musicales y caímos en la dificultad que tengo de hablar bien de los demás. Me aclaró algo tan simple y tan sencillo que me caí para atrás. Luego de haberme oído despotricar del altavoz, de las bandas y de los sonidos, me dijo que los gustos varían mucho, que a la gente la mueve la música no las letras y que la música no necesariamente tenía que ser virtuosa. Tres acordes en quintas y un sonsonete de batería hacían temblar a una muy buena cantidad de gente y era absolutamente respetable. Eso está muy claro.
Yo no critico los tres acordes, y menos las quintas. Mis canciones están hechas en tres acordes y casi siempre son los mismos. Le dije que la verdad es que me molestaba la facilidad con la que subían grupos de porquería y eran invitados a festivales y a eventos, no por su "feeling", sino a pesar de no tenerlo y simplemente porque movían influencias y eran capaces de arrodillarse, lamerle los zapatos al primer imbécil que pudiera llevarlos a tal o cual sitio. Lo mismo pienso de los que ganan los concursos de cuentos, novelas, el premio nacional de periodismo, el oscar, los grammys y demás concursos y eventos televisibles nacionales y extranjeros.
Julián me añadió de nuevo que las personas que hacían eso estaban en una muy buena posición y disfrutaban de honorarios, iban a muchas partes con giras pagas y en resumen les iba bien y podían vivir de su oficio. Sea. Esa es la verdad. Los grupos capaces de arrodillarse van a todas partes con fechas pagas, buenas chicas y excelente comida.
Esas cosas están bien claras y son respetables. Sólo quiero aclarar que me caí para atrás por la simpleza del planteamiento: ¿Querés ir al Altavoz o al Rock al parque? mamáselo al alcalde o a los encargados de la selección. ¿Querés salir en revistas y periódicos? arrimáte a los que están en la pomada y listo, un par de sobadas de chaqueta con lenguaje turiferario y de hombres de turíbulo y zas. ¿Querés aparecer en las listas de canciones del top forty paisa? tranquilo, unos regalito$, un par de sillas movidas aquí y allá y, voilá, 11 semanas en primer puesto. (supe que los Beatles fueron lanzados así, un bombardeo mediático ordenado por su asesor de imagen y el cobro de algunos favores que le debían los de las emisoras).
Tengo pues la incapacidad de ser el mejor escritor de filosofía porque no sólo soy malo, sino que mi estética personal me prohíbe arrodillarme o alaraquear de mis triunfos. No puedo ser el pensador de la música porque lo que digo yo, lo hacen personas que son capaces de doblar las rodillas y están constantemente en la palestra pública. Ni por pienso puedo ir a un festival como rock al parque o altavoz, porque cada que puedo despotrico de su manejo y asusto a los que han osado invitarnos o proponernos para semejante desacato a la consecuencia y no puedo aparecer en periódicos o revistas porque no tengo la facilidad de doblar la cabeza para hacer amigos en los círculos del poder.
Dígase lo que se quiera, envidia dice la mayoría, por mis blogs habla la envidia. ¿Pero que me digan si a alguno lo he bombardeado con publicidad de mis blogs? ¿Si alguna vez le he regalado un libro para que me acepte o un disco o hasta una camiseta. Si trato de buscar prosélitos o aliarme con otras bandas para que me inviten a tocar o acaso llegar a un evento a "pedir que me dejen tocar porque fui con todos los integrantes?
viernes, 3 de octubre de 2014
Yo mismo (I)
No hago de cada fiesta una razón para visitar o entregar una sarta de sandeces o de regalos inútiles al son de "feliz cumpleaños" o "feliz día mamá". Las cosas más tristes en esta vida son las que nos recuerdan que nos acercamos a la tumba y nos obligan a agradecer a los coequiperos que a su vez deberán ser felicitados por las mismas razones los mismos días. Y, los días que el comercio impone para celebrar nuestros parientes, resultan tan deshonrosos como la razón por la cual han sido instaurados: el vil comercio. No acostumbro colocar mis "me gusta" en las paginas sociales, ni compartir mis estados: "almorzando con Juanita" "En una relación con Abelarda"...Los verdaderos momentos que me gustaría compartir están vetados en el corazón de las páginas de este lema -Aunque supongo que por publicidad, brincarían de poder colocarlas allí- No acudo a los bares de moda a tomarme unas cervezas. Siempre me ha parecido bebida de niñas y eso de que sea la bebida nacional de un país deja mucho que desear, los rusos son 40 veces más machos. A más los acordes sonoros que yo no escojo se me hacen tediosos, a un bar, van quienes no tienen música en su casa o quieren escuchar lo que anda de moda y, conmigo, no cuenten. No voy a entierros de ninguna índole, suficiente dolor para los deudos tener que repetir a cada uno y a todos, la forma tan abrupta como murió el finado y lo bueno que era y las alabanzas que repiten los más cercanos y los que pasan que se santiguan y... La máxima expresión de la hipocresía. Pero, eso si, no dejaré de asistir al mío, aunque no están invitados. Ninguno. Mis huesos al ustrinum, sin sentencias, sin fiestas patrias, sin cámara ardiente, sin oraciones, no me ofendan, soy ateo, la vida eterna es para mí una cosa cierta de inexistencia y las despedidas me causan desaliento ¿qué más da si en el resto de la eternidad no los vuelvo a ver? La navidad me es tan inocua como una inyección de agua, celebro estar en vacaciones para poder escribir y gritar, pero esas tonterías de niños, novenas y adultos queriendo revivir un pasado muerto donde, al igual que engañan, fueron engañados, me aterran: Imbéciles arrojando harina y huevos o espuma, mantequeros de pobres cerdos sacrificados para que la novena no se empañe, Fiestas y música decembrina que no cambia entre año y año, regalos, más farsas, "feliz año".
¿Asistencia a los conciertos? Si una banda es buena y me dice cosas valiosas, creo que es inapelable una visita a ese escenario, aunque el impuesto sea alto, pero ¿asistir por la dichosa moda y la farándula por la que asiste la inmensa mayoría? No han oído una banda en su vida, pero dicen que viene "street fighter" y se bajan por internet todas las canciones para llegar a cantarlas en primera fila y tomarse fotos con el vocal. Nunca se ven más camisetas de una banda que cuando anuncia que viene a Colombia. Me aterran los fans y los sabios que saben de todo. Si es una chica que quiere acostarse conmigo, bienvenida, lo demás no me agrada. No veo canales nacionales porque las novelas de pillos y los dramas noticiados los veo en la esquina de mi barrio en vivo y en directo. Eso me hace aborrecer a cualquiera que me pregunte por lo que dijo J. Mario en su programa o por como va el desafío o por como va a terminar la novela brasileña o por lo que dijo Maluma en su serie copiada de otras tantas que no buscan entretener, sino embrutecer, dos verbos, si, y bien parecidos pero de fines distintos, el segundo es el que muestra la visión de las súper cadenas nacionales que no pasan un documental ni a palos y dicen "estar comprometidos con la ciencia y la formación del pueblo Colombiano.
Me gustan los amigos sinceros que no tienen que repetirse que se aman y las fiestas de todos los días, sin ninguna razón y con una guitarra en la mano para expresar con música el odio y la verdad que llevamos dentro.
domingo, 20 de julio de 2014
Desobediencia civil
No he querido nunca
referirme a un proceso, porque adherirme a un proceso me hace sentir encadenado
a una causa. Nunca me he adherido a una cratos porque no creo en ninguna forma
de gobierno ni aún aquella que desprecia las formas de gobierno como la bella
acracia. Declararme anarquista sería contraproducente para la causa y para la
anarquía misma. Adherirse a un sistema es aprobarlo y aprobarlo es hundirlo. Ni
siquiera me he declarado ateo porque ¿Qué necesidad hay de autoproclamarse en
un sistema que le permite a los demás encasillarte en los esquemas que otros
definieron? Es decir, no soy anarquista porque el anarquismo que conozco es más
opresor que cualquier otro; los primeros anarquistas que conocí querían
convencerme de autoproclamarme anarquista porque otra cosa sería peligrosa para
ellos –Tal vez alguien recuerde los procesos de Alas de Xue en 1998 para
celebrar los 30 años de mayo del 68 en Bogotá en la Universidad Nacional- ¿Qué
demonios puede ser eso el anarquismo que quiere huir de la violencia, el
control y la represión? No me acepto ateo porque ser ateo es confirmar la
existencia de un dios o si no, ¿Qué es aquello de no tener un dios? ¿Será que
me falta alguno? Declararme apolítico sería un acto de irreverencia contra los
que piensan que nadie puede ser apolítico, porque el hecho de ser “apolítico”
es mostrar la inclinación política. Nuestras inclinaciones nos definen, pero no
tenemos, de ninguna manera, que adherirnos o declararnos en una de las casillas
que la horda social ha definido. Declarar nuestras propias tendencias también
iría en contraposición a lo ya expuesto.
No queremos seguidores, ni
prosélitos, ni esbirros, ni amos…
Queda un compromiso más
claro, declaramos que somos desobedientes y que no nos queremos colocar del
lado de la masa, eso no se debe a que en los derechos del hombre y del
ciudadano se le dé un acápite en el artículo II: “La finalidad de toda asociación política es la conservación
de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre. Esos derechos son la
libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión.” Eso se
debe a que somos seres conscientes y pensantes y además, insumisos; hacemos resistencia
a toda forma de opresión –Cosa en la que los detentores de la ley son expertos-
Estamos en contra de muchas cosas, de las elecciones y de las ventas y compras
de votos, de las exacerbadas euforias del pueblo en torno a sus deportistas, de
los que abrazan la bandera y se quieren morir ante ella por cualquier orgullo
patrio que no entendemos, de los que abusan de la autoridad y de los que lo
permiten. Ya Galeano hablaba de esta sociedad tan justa que “prohíbe tanto al
rico como al pobre, dormir bajo los puentes, mendigar en las calles, protestar
contra esta justicia y robar el pan” y por eso es que nuestro pensamiento y
nuestra moral y nuestra ética propia nos impulsa a decir un NO al servicio
militar obligatorio, no por que otros se abalancen a pedirlo o a reclamarlo o
porque la libertad de derecho y de pensamiento lo proclame en tal o cual ley o
constitución, decimos No al SMO porque es un abuso del poder, porque va contra
los principios de libertad de culto y de pensamiento. Los modelos castrenses taran,
manipulan, crean monstruos, asesinos, snobs, seres acerebrados. Tenemos el
derecho y lo tienen ustedes, a decir no y a recordar aquellas cosas que les
permitan evitar servir a la patria de la manera más ridícula: el SMO. Es
también un robo y un delito el cobro por parte de las fuerzas militares del
derecho a la libreta –no baja de $800.000 para la familia más pobre- ¿A dónde va
ese dinero? ¿A la guerra de nuevo? ¿Se invierte en educación? ¿Existe un
control sobre dichos dineros?
La lucha es larga, pero el propósito es noble y muy diciente de la
educación de un país: erradicar el SMO y el cobro que de éste hacen los
militares. No me alargo más, quedó con ustedes recordando una frase de Groucho
Marx que ejemplifica la rama y la educación castrense: “El término inteligencia
militar es contradictorio”.
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