sábado, 11 de agosto de 2018

Quien soy

¿Quien soy? me preguntó una joven a la que debo proteger de los malos pensamientos, igual es muy complicado, no importando quien haya preguntado, preferiría pensar ¿qué soy? y para saber que soy debo volver a la definición de ser humano en el blog anterior. Yo soy Jacobo Hijo de Lobo y ahí no termina la cosa, yo soy el hijo de Olga y con eso es suficiente -parodiando a Facundo- pero lo único que somos es seres humanos buscando cosas que no se nos han perdido. Todos pensamos que estamos acá por una razón, que tenemos un destino y que al final de la etapa terrestre nos viene un devenir en un cielo o infierno dependiendo del comportamiento de la etapa previa. Filosofamos apareando nuestro nombre con el de algún pensador de moda -eso no excluye a parménides o a Epicuro- que nos haya seducido con alguna frase o pensamiento. Debemos decir si somos de izquierda, derecha o centro en cuanto a pensamiento y si somos liberales o conservadores, realistas o patriotas, seguidores de Colón o de Juan de la Cosa. Nos hacen creer que debemos elegir y ahí está el primer colofón. Definir quien soy requiere decir todas esas cosas y la verdad ninguna me atrae: Los de izquierda o los de derecha y los de centro son exactamente lo mismo: la piel con la que se presentan no oculta lo miserable de su condición. Sería pues anarquista, pero no conozco a ninguno que valga la pena y eso me hace pensar que de la teoría a la práctica hay gran distancia. "Respetar al otro y recibir respeto de otro" es norma moral y de la anarquía misma, pero no hay quien sea más irrespetuoso que el que porta una bandera para identificarse de alguna secta. Así que me auto excluyo de cualesquier secta, sistema político, bandera, patria y religión. Toca portar el carné representativo, el que te ponen desde niño para justificar que estas en el planeta y que naciste bajo una bandera y una patria, pero eso es corruptela y tramitocracia. Ese papelito me lo han pedido miles de veces como identificación y toca portarlo para que la "ley impuesta" no haga de mí un extraño. Allí reza mi nombre y el municipio donde nací, un número de asignación y hasta el tipo de sangre y la fecha de expedición, una foto de mi juventud y hasta una firma ilegible que me me idee cuando era un mozalbete. Si a alguien le interesa esa, le consigo una copia. Ese papel dice lo que soy para el gobierno y para efectos legales y puede hasta ser consultado donde compré, si tengo demandas o deudas con la justicia, así que es muy fácil que ese papel sea yo. Si alguien lo tiene puede votar por mí, comprar por mí y hasta subirse a un bus por mí. Ahora filosóficamente hablando, no creo en el Escepticismo porque creo en los sentidos y creo firmemente que se puede obtener conocimiento con ellos. Abrazaría el Epicureismo pero me da lidia pensar que el cuerpo es bello y que sólo el placer alimenta. No soy Estoico porque no me conformo con lo que la naturaleza me ofrece. La Escolástica me parece una burda forma de conciliar religión y ciencia. En definitiva no soy Humanista, los clásicos nunca han sido mi fuerte, desprecio a Platón y a Sócrates y me enternece la puerilidad de Aristóteles. El racionalismo no tiene bases y aunque hablo mucho de la razón, no es la misma que propugna la ciencia o la que instaura la inquisición. En fin, no me hablen de Marx o de Kant, de Comte o de Shopenhauer, ni siquiera de Camus. La filosofía es otra invención humana para categorizar. Yo creo en lo que veo y mis ojos ya no ven mucho, creo en lo que me como y la edad me restringe muchas comidas, creo que el ser humano es una especie como cualesquier otra y yo soy un ejemplar de esa especie, creo que la humanidad es naturalmente servil y confiada y por eso se aferran a la idea de un dios o de muchos y matan en nombre de ese dios. Ahora ¿Qué soy? un homo sapiens y ¿Quién soy? Un homo sapiens al que bautizaron Segundo de dos hermanos y que es hijo de lobo por apellido, nacido bajo el sol y que habita en el tercer planeta, mal llamado tierra y que debería ser Manto. Vía láctea, brazo de Orión, entre el brazo de Sagitario y el de Perseo, Grupo local, supercúmulo de Virgo. Donde viven otros 7 mil millones de sapiens iguales, que por creer ser especie distinta y especial -hasta se cree elegida por un dios- cree que lo que sea o quiera ser es importante para alguien.

PS 1: Una vez toqué a la puerta de una casa y desde adentro escuché: "¿Quién es?". Pensé quien era y me sentí tan insatisfecho con las respuestas mentales que me dí, que debí seguir mi camino sin contestar nada.

martes, 7 de agosto de 2018

La corrupción se convertirá en enfermedad mental

Me escribía hace unos días un querido suscriptor al que le impactó esta noticia de que en Brasil, podría ser considerada la corrupción como una enfermedad mental. A decir verdad soy muy malo para encontrar cosas porque ni los buscadores los uso bien, así que no acuso de mentira la noticia, más bien me empeño en pensar como pueda ser tal situación, si se aplica, en Colombia por ejemplo. Lo primero es la entrada en el DSM VI -el manual diagnóstico y estadístico de enfermedades mentales, la biblia de la religión psiquiátrica- debe rezar: Corrupción: Dícese de la enfermedad de nuevo cuño, estudiada por el eminente Psiquiatra Karl Serh Ucho y bastante documentada con sus pacientes... Acá sigue una lista de políticos, empresarios, empleados públicos, presidentes, ministros, líderes sindicales, líderes sociales, estudiantes que se presentaron a personería y fiscalía -un embate pequeño pero ilustrativo de la enfermedad- catedráticos, profesores, académicos y una larga lista de infames. Los primeros indicios de la enfermedad se muestran como un afán dañino de posesión, una incesante cadena que va arrastrando al portador hasta los pozos más infames del padecimiento. El deseo de poseer, enmarcado en una sociedad que pretende que la felicidad se halla en el tener: Serás feliz si tienes un coche así y una propiedad así y si puedes gastar tú dinero de esta forma. El capitalismo aplicado a los métodos de producción: "mayor ganancia con menor esfuerzo y menos uso de mano de obra" Lo que lleva a mayor plusvalía y al efecto de querer acaparar todo. Un modelo enfermizo pretende en algunos de los pacientes estudiados, que sólo ellos, como cabeza visible, merecen lo conseguido y para los demás las migajas y a veces hasta nada. La enfermedad se caracteriza por querer obtener una ganancia, en cualesquier transacción simple o asignación de contrato o incluso en el desfalco del erario público en forma de sueldo de una actividad que ni es provechosa para el estado -congresista, senador, diputado, edil, alcalde, presidente- ni para el ciudadano de a pie. El deseo toma la primera etapa de la enfermedad, que no parece tal pues se camufla en el deseo normal de posesión implícito en la consecuencia de vivir; se necesita un techo, alimento, vestido y todos deseamos tener lo mínimo en esos campos. La situación se vuelve patológica cuando el implicado empieza a guardar en bancos extranjeros, en cuentas protegidas -el síndrome de la ardilla- y a hacer inversiones en cosas que no tienen sentido: casas con 100 habitaciones, pomos de oro, pistolas con engastes y frases grandilocuentes en latín -también llamado pródromo pavo real- propiedades tan extensas que son imposibles de recorrer en un día, acaparamiento de los servicios públicos y privados... La psicopatología es muy variable pero inmediatamente puede definirse sin temor a engaño. No es una enfermedad incapacitante en cuanto el individuo puede ir solo al baño y realizar las funciones comunes, se caracteriza simplemente por la ávidez de conseguir que se manifiesta en la asignación de contratos que ofrezcan emolumentos visibles sin trabajo aparente y la consecuencia es la pereza y el desgano en las actividades que presentan poca producción. Al parecer las endorfinas sólo se ligan en el individuo al concepto de oro o valor e implicitamente desaparece toda otra situación gratificante que no tenga que ver con dinero o posesión material, lo que la convierte no sólo en una enfermedad, sino también en un tipo de adicción.  Lastimosamente no existe tratamiento, a menos que la extirpación del individuo pueda llamarse así. Se recomienda usar antipsicóticos de bajo espectro y supresores del estado de vigilia para evitar que tales individuos hagan más daño. Dormidos son bastante pacíficos...
Yo no me atrevo a afirmar nada porque a la mejor la regué en todo el artículo y no dije nada ni medianamente cerca al DSM. Me imagino que se tomará el caso de la república de Colombia cómo único, donde todo su territorio padece la misma enfermedad y debe declararse país frenopático y que se harán aclaraciones de los diferentes valores agregados o no. Bien sabido es que ciertas enfermedades mentales son un empuje en la vida, de lo contrario no puede explicarse como llegaron al poder personajes como Alvaro Uribe, o Juan Manuel Santos, Ernesto Samper o Andrés Pastrana y los que me falten de ahí para abajo.

PS 1: La entrada deberá aparecer en el DSM VI. Si no estoy mal van en el cinco.

PS 2: Ocurrirá un nuevo auge en la literatura con los casos clínicos de unos cuantos cientos de individuos y Colombia será la nueva capital del auge.

PS 3: No es raro, que desde ya se abogue por convertir el feminismo en un tipo especial de psicosis, lo es, y de seguro la corrupción es una enfermedad mental de nuevo cuño.

lunes, 6 de agosto de 2018

El gusto por el placer

Yo aquí siempre me he sentado -es la posición en la que les escribo- a despotricar de todos y de todo, nunca me he sentado a defender a nadie ni a nada y no es que vaya a empezar ahora, es más, mi propósito siempre es ofender a alguien o caerle a alguien en la crisma para asentarle una impronta, pero hoy vengo es a poner al mismo nivel a todos los gustos y los placeres. He defendido el acto puro de pensar y analizar bajo la luz de la razón todas las cosas, pero también creo que podemos defender las cosas que no tienen razón ni sentido común, el "pero" tiene un baile y la razón no tiene sentido común. He defendido el rock y atacado el reguetton -que me disculpen si no se escribe así- pero ¿que diferencia hay entre dos sonidos atronadores? Los malditos humanos todos quieren imponer su estilo musical y como los costeños llegan con sus aparatos de sonido a todo taco y eso no salva a ninguno, porque hasta los que se ponen audífonos o tienen amplificadores personales, quieren mostrarle al mundo lo que oyen, imponerle al mundo lo que oyen y enseñarle, al otro de la tribu, lo que deben oír si quieren ser aceptados en la tribu que los aceptó a ellos. ¿Las canciones de reguetton son ridículas y torpemente sexuales? ¿dónde me deja las ridículas y torpes canciones sexuales del rock, las infantiles letras satánicas del metal y las pueriles amenazas del punk? No me hagan traducir la letra de "Black Betty" de Ram Jam, "The antichrist" de Slayer o "Black leather monster" de Plasmatics. Las letras de Nirvana o las del "Cacique de la junta" no parecen tener tal profundidad como quisiera o simplemente son sonsonetes repetitivos como "ponle a tu cuerpo alegría Macarena" y "estás pegao" o "mesa que más aplauda". La verdad es que más parecen consignas que nos quieren hacer aprender para hacer más patente la manipulación mental de la, torpemente mal llamada PNL. Mi placer por una buena letra, coherente y consecuente sólo ha sido llenada por Jello Biafra y Evaristo Páramos y claro, una que otra buena letra de rock como "el viento del poniente", "hijos de Caín", "Desde mi tumba"... En fin, con las cuales me siento representado. Pero, que a mí me guste así y a usted asa, no cambia nada. Si yo colecciono conocimientos y usted estampitas de la virgen ¿Cuál es la diferencia? Si usted oye Vallenatos y yo Corridos ¿qué afán de decir que somos de tribus diferentes? No cambia nada que a usted le guste jugar tragamonedas o juegos de video a que a mí me guste perder mi tiempo leyendo. No es diferente que usted lea literatura de misterio, mística y religiosa y yo prefiera las lectura de historia y de ciencia. No cambia nada que mi trabajo sea enseñar y el suyo apretar tuercas -los dos vivimos con unos preceptos y de ellos nos aprovechamos- o que en el mismo trabajo cada cual asuma su tarea de manera diferente: Siempre he visto mal al profesor que mantiene a sus alumnos en películas, porque ese profesor está desquitando su salario con una derivación, por así decirlo, de su deber y no dudo que hayan películas que enseñen más que ciertos profesores. Que yo lo vea mal no es problema, estoy en mi derecho y ellos pueden ver mal mi actitud frente a otras cosas. Yo por ejemplo, hablo demasiado y comparto muchas historias y cuentos y a veces, por estar haciendo mi labor de profesor, olvido enseñar los temas del pensum. En fin, si a usted le gusta creer en un palito "cagao" o en un crucifijo o en una estampa y a mí me da por atacarlos a todos: ¿Qué? mi religión es no tener ninguna ni aceptar ninguna, pero eso no cambia mi postura fanática, ni mi creencia en que soy yo quien está en lo correcto. Cada uno de nosotros está en lo correcto o eso pensamos y por eso nos podemos soportar y soportamos al otro que creemos en un escalón más bajo que el nuestro. A mí me da una risa cuando oigo en la calle al seguidor de Maluma: "Oiga que letrota" igualito hacemos nosotros con "We're not gonna take it" o con "Lunacy" y lo mismo hacen los reguettoneros con... Bueno, con lo de ellos. Espero que me hayan entendido y sobre todo espero haberme entendido a mi mismo: Somos seres humanos, peor cosa no podríamos ser y lo que hagamos, oigamos, digamos, coleccionemos o deseemos tiene sin cuidado al universo y lo peor es que, a veces, nos agarramos a discutir por algo tan nimio como el gusto musical o la forma de pronunciar una palabra.

domingo, 29 de julio de 2018

Coleccionar

La fuerza humana parece desaparecer o hacerse de manera diferente cuando alguien paga una fortuna por cuatro trazos de una gorda y por unas naranjas pintadas sobre un trasto viejo, Resulta cómico que alguien se enferme por no poder tener un determinado tipo de cuchillo, un llavero raro, una herramienta escasa, un color de barniz exótico o un labial de tono restringido. Las cosas que se coleccionan son amplias: Recuerdos de la guerra de las galaxias, juguetes -curiosamente sin descorchar porque a alguien se le ocurrió que si sale del envase pierde su valor- vehículos, mocos, pelo de ombligo, sillas, objetos de famosos -supe que inauguraron un museo de las Spice Girls con mas de 4000 artículos- espejos, relojes, partes de computadores, electrodomésticos, armas... Me quedo acá donde sólo mencione cuanta payasada se colecciona hoy en el mundo. Lo que quiero preguntarme es ¿por qué? y otra más importante ¿para qué? ¿qué lleva a un individuo, sin más, a un día, empezar una colección y, a veces, a olvidar todo lo demás con tal de obtener o completar o continuar su colección? Pienso que no es absurdo, la taxofilia que desarrollamos en los inicios de la civilización, nos permitía reconocer a unos enemigos o a unas clases de árboles o plantas o incluso a unas variantes alimenticias y, porque no, hacer caso a unos "deseos" en el caso de las preferencias. Algún simio podría preferir los frutos verdes y otro los rosas... No dudo que el nivel organizativo se vio alterado por la manía de dividir en categorías y al parecer, fue necesario para nuestra supervivencia. Luego de instaurada "la cultura" quedaba bien poco para que en las civilizaciones se dieran expresiones de arte real, aunque no conozco a nadie que pueda coleccionar pinturas rupestres o maravillas del mundo. Alguien juntó dos trazos o accidentalmente puso su mano impregnada en fango o en agua con ceniza sobre una roca y zas, nació el arte y algún inconsciente se gasta 100 millones de dólares en "el Grito" de Munch o 30 en "La fábula de Aracne" de Velázquez. A quienes coleccionan y pagan por obras de arte reconocidas, jamás los he entendido, no entiendo el placer de contemplar a una monalisa sin la facultad de saber si es falsa o real -a guisa de comentario leí que en el Louvre exhibieron por años una falsa Gioconda y aún así nadie la reconoció y la gente siguió maravillándose ante el retrato falso y hasta desmayándose- y no le veo la gracia a un Pollock, a un Rayo, a un Picasso o un Grau o a un Degas... Hay esculturas magnánimas: el coliseo romano, las pirámides mayas o de Egipto. Lo demás, pintura u obra tridimensional, no, no les veo la gracia. Digamos de todas maneras, que mi falta de sensibilidad ante la pintura o el arte son la razón por la que tales cosas me tienen sin emoción y que mi falencia es también debida a que mi pobreza me impide adquirir alguno de tales monumentos -ya escultura, ya pintura- y que quienes coleccionan obras de arte son personas cuerdas y consecuentes con el tamaño de lo que compran, pero Botero si está fuera de serie, porque lo que siento por las obras de ese señor es un poco de asco -me encantan las mujeres entraditas en carnes para que no me acusen de transgresión o violencia de género o de segregación- Pero ¿esculpir gordas y convertirse en un ídolo y sex pintor, con parque y con museo y hasta con entrada en wikipedia, haciendo tales desproporcionamientos? Definitivamente, tengo algunos escultores que no valen nada, un cortador de plasma y un soldador y pum, dizque eso es arte. Yo creo que hay arte en un puente y hasta en un edificio, pero eso no me inspira para conseguir plata y coleccionarlos. Al final a esos no les tocaba el día de hoy. De ellos ya he despotricado y seguro lo volveré a hacer. Hoy tocaba más bien a esos otros raros coleccionistas de cosas sin importancia como afiches, tendidos de cama, autógrafos, fotos -Dicen los entendidos que quienes no poseen dinero tienen cámara y un gran álbum en Instagram- monedas, billetes, tapas, chapas de confites, balones... a esos me refiero. Seguro existió un primer nivel, una especie de detonante como dice la psicología, que llevó al primer elemento y una casualidad al segundo y de pronto, la necesidad de un tercer elemento se vuelve ansiedad y deseo y ganas y... Coleccionar es enfermo y por tanto es una enfermedad. Pido a quienes coleccionan algo que revisen su vida y analicen la misma sin la colección ¿qué sería? porque la vanidad es pilar fundamental del coleccionista: "yo tengo treinta boletas de conciertos de metal" "tengo 600 afiches de menudo" "25 pares de zapatos" "Atari, Nintendo Wii, Xbox, Xbox 360, Sega..."
Al final, todo es el mismo capitalismo que se aprovecha de las mentes más débiles para ofrecerles el fruto del capital: Nada mejor para Hot wheels que la gente desee tener vehículos y no pueda tenerlos porque ellos venden colecciones más asequibles en miniatura y los pueden tener a su alcance y a la vista para que ejerciten su poder. Nada mejor para los que producen álbumes que usted no se pueda comprar un equipo de fútbol, pero puede tener las laminitas por un módico precio, auto adhesivas y todo. Excelente idea para los productores de DVD's y de Música que usted quiera poseer a la banda, teniendo lo que ella publica. No concluyo, quienes coleccionan son personas enfermas, vanidosas y con ánimos de poseer lo que les niega la vida. ¿Un pintor necesita comprar obras de arte en formato 2D? ¿Arenas Betancur coleccionaba miniaturas de obras que no fueran suyas?¿Tendrá un jugador de fútbol álbum del mundial? tal vez por lo que dicta el orgullo de ver como salió su foto. Sé que además hay otros coleccionistas, menos enfermos pues aún no clasifican nada en su cerebro ni en sus casas y son los acumuladores, esos que duermen bajo montones de basura y no botan nada porque puede serles útil o porque no pueden desprenderse de esas nadas. Si, aseguro que tanto unos coleccionistas como unos acumuladores están enfermos y guardan basura: ¿Para que sirven dos mil llaveros o los calzones que uso Harry Potter en la película? ¿De que sirve un autógrafo o una fotografía con el artista de turno? ¿Que uso le doy a 70.000 navajas?
Hay otros coleccionistas, no menos traumáticos porque se acepten socialmente o porque sean útiles: los que coleccionan libros, o los que tienen el "equipo" de herramientas, los que tienen un catálogo de aves o coleccionan especies embalsamadas. Igualmente, aunque los motive un arte noble, no dejan de ser coleccionistas.
Termino aceptando que coleccionar es rasgo humano, pero no por ello necesario ni suficiente y determino que todos, en mayor o menor proporción somos coleccionistas: Yo colecciono escritos míos en estos blogs conocimientos y los álbumes que he publicado yo, y los libros que he publicado yo, y si pudiera, haría como el señor presidente y coleccionaría unas cuantas cuentas bancarias, unos cuantos años de gobierno y unas cuantas salidas en televisión, porque esos billetes, esas cuentas y esos años de gobierno, aunque estén repetidos y hayan sido malos, dan un status impresionante.

jueves, 19 de julio de 2018

El ser humano

Definir al ser humano es muy fácil, pero ese evento, por así decirlo, es una responsabilidad poco usual. Yo puedo decir: Bello, lo más sagrado de la naturaleza, bendición de dios, espíritu libre, hijo de dios hecho a imagen y semejanza o también puedo usar, simio sin pelo como Morris o, peor cosa no podría ser como Whitman, incluso preponderarlo o pordebajearlo es una manía en aquel que se quiera mirar a sí mismo. Ayer un profesor me preguntó mi definición de ser humano y me quedé lelo ¿quién puede responder tal pregunta sin hacer un concienzudo análisis? o mejor, ¿Quién quiere meterse en esa camisa por obligación? Creyéndose la maravilla -y rey según algunos- de la creación, la imagen de dios, el ser con razón se instaura en la idea de que debe haber una dificultad en, simplemente, decir lo que es y ya: una especie animal más. Incluso tal profesor me planteó que llevaba 20 años escribiendo sobre lo que es el hombre para él y que aún no llegaba a algo concreto. No quiero decir que por eso sea un inepto, pero permítaseme echarle una mano. Desde la ciencia el ser humano no es más que una de las 8,7 millones de especies en boga del planeta y que por su misma capacidad craneana tiende a auto eliminarse pues acaba rápidamente con su entorno; qué se derivó de los mamíferos hace unos 47 millones de años de una rama de los primates cuadrúmanos y evolucionó en áfrica, con una separación definitiva hace unos 200000 años y que ha estado inmiscuyéndose en los asuntos naturales desde que se le ocurrió ser la especie mimada de la creación. Un taxónomo dirá: animal, chordata, mamífero, primate y homínido. Para un psicólogo (yo sigo usando psi por que me niego a enfundarme en la chaqueta de la RAE) un ser humano es una suma de problemas educativos, el hombre sin psique no lo es y esa psique alterada por el comportamiento y la educación en la niñez, es toda una carga pesada de traiciones, derrotas, manías, fobias, complejos, tradiciones, ansiedades, tribus, embelecos... Si le preguntamos a un matemático puede que  nos responda que un ser humano es la medida de todas las cosas pues es quien connota y desarrolla el número, pero realmente los matemáticos no están interesados en el ser, así que sólo dirían un par de números al azar: 87 billones de células, dispuestas a una única función: vivir. Un químico sería más categórico: una bolsa de agua caliente y con patas ya que somos 80% agua, pero también podría decir que somos CHON (carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno) o, un compuesto orgánico que se cree la última coca cola del desierto. Yo escuché en mi juventud metalera que el ser humano es la oveja negra del universo y hasta podría agregar la visión Matrix de Smith: Los seres humanos son una plaga que actúan exactamente como una colonia de virus: llegan infectan, acaban con el paciente y se marchan a un nuevo huésped. La religión, pone al hombre al nivel del cordero y lo sacraliza como hijo de dios, lo dota de alma y lo reúne en torno a ella, complicándolo demasiado para que él mismo se sintetice en dos palabras. La filosofía y la metafísica también han ayudado a complicar al hombre con esas tonterías de creerlo, o más bien de instaurarlo en un modelo complejo, el materialismo dialéctico, el devenir histórico, la ontología, el ser, la nada... Pero ¿y mis elucubraciones respecto al ser humano? ¿qué puedo decir yo de esa bestia humana? sacralizar, apologetizar o flebilizar no es mi asunto: Yo despotrico y ataco, yo no vine a loar, vine a destruir. No existe nada siquiera parecido al ser humano más que el humano mismo, la bestia más sanguinaria que haya dado a luz la naturaleza no puede compararse con el sanguinarismo de la raza humana. El único animal que mata sin necesidad, acumula sin necesidad, cree sin necesidad y calumnia sin necesidad (ahí caigo yo). Somos la cosa más ridícula, ambigua y creyente que pueda darse en algo que queremos llamar civilización. Embobados por las religiones perdonamos al que nos da una cachetada y oramos por los que nos roban de frente en la cuenta de servicios, pedimos a gritos que la luz ilumine a nuestro guía que ya está calentado por cómodas cuentas bancarias en el extranjero y pedimos elecciones democráticas cuando se ha demostrado con creces que el nepotismo y la monarquía imperan. Buscamos bandos para no olvidar que en las más oscuras selvas paleolíticas, teníamos un grupo de apoyo llamado tribu y para ello nos vestimos, nos tatuamos, nos perforamos el cuerpo y usamos el lenguaje de la tribu para creernos fuera de contexto y sentirnos únicos donde somos un clon. La bestia humana empujada por unas creencias más que por evolución que ha superado los 7000 millones de seres en el planeta y que lo agobian con un capitalismo creciente y banal, porque ¿quién no quiere "la pintica" y ofrecer los hijos al deber del "trabajo" y a la "santidad" del hogar y la familia que perpetúa el sino? El ser humano es una especie orgullosa -por lo menos ella se lo cree- pero no deja de ser una especie y siguiendo leyes naturales, un día también será extinta y ese día, aunque ya mis átomos hayan sido desperdigados en miles de direcciones, cada uno de ellos podrá descansar en paz.

domingo, 8 de julio de 2018

Creer o no creer

Esta semana se les ha dado por pasar programas de dragones y sirenas y fantasmas y ovnis por el uno que otro canal científico, medio pasable para uno tratar de evitar esa gritería y confusión del fútbol, y me llama uno de mis "suscriptores" y me pregunta que, qué dice la ciencia al respecto de tales monadas. Yo me sentí feliz porque este muchacho me daba la palabra de la ciencia y debo aclararle que a mí me encanta la ciencia y escribí el credo de la ciencia y me baso en la ciencia, pero los científicos en general son un montón de imbéciles adulterados por el estudio que cierran sus parámetros en el límite mismo de la matemática. No se necesita aplicar el eclecticismo para retomar lo bueno de la ciencia y lo bueno de la opinión y de la crítica. Mi ciencia es el quadrivium, pero nunca dejo de lado el trivium y es el trivium el que aplico en estos insermos rurales. No dudo que 2 más 2 es cuatro, pero que no puedan ser cinco es una soberbia -eso diría mi amigo Fiodor- que rabia tener que aceptar los designios matemáticos porque así lo dice la magna ciencia. Los que han querido ver dragones, ovnis y sirenas, han deformado el pensamiento y usado esa pizca de credulidad que abunda en todos -también de ignorancia- para hacernos creyentes y para el caso nos muestran películas, "pruebas irrefutables", materiales imposibles de replicar en la tierra, testimonios de filósofos, científicos, médicos, profetas y poetas, hasta de músicos idiotas que creen que porque se subieron a un escenario, tienen alguna verdad que decir. Creer en ellos no es difícil, optamos por nuestros miedos y deseos y hasta por nuestras preferencias: "Lo dijo J. Mario, póngale la firma". La ciencia misma es incapaz de refutar más que hechos puntuales: "Esa fotografía, precisamente la de una sirena, es un esqueleto de mono unido con la cola de un bacalao y usado en los circos para exhibición de fenómenos. De otras no podemos decir más sin un análisis profundo." La ciencia pide estar abiertos a lo nuevo y a lo increíble, pero también pide mesura y el tratar de explicar las cosas de manera matemática y simple. Si aplicamos la navaja de Guillermo de Ockham a todo, terminaremos por pensar como el autor de estas líneas ¿o tal vez no? Porque la respuesta más sencilla a todo es dios. ¿Se curó de un cáncer? fueron sus rezos a la virgen maría. ¿vio una luz en el cielo que no reconoció por ignorante? de seguro es un ovni. ¿se le cumplió un sueño? es la premonición y el adivinar el futuro. ¿Le dieron escopolamina o fumó o inhaló 2cb y alucinó? es divino y se le apareció la virgen y montamos campo de peregrinación e iglesia. ¿Grabó un rayo en bola? seguramente son brujas. ¿Se murió en un accidente? designios divinos. ¿Se cayó y se aporreó después de haber hecho algo malo? eso fue el karma que todo lo cobra. Es importante entender que como humanos desarrollamos una imaginación prodigiosa y tendemos a creer por naturaleza. A mí, siendo cruel, no me importan los espantos, no dudo que no existan, estoy seguro que son producto de esa fértil imaginación humana, la loca de la casa. Los dioses, al igual que los demonios no entran en mi vida personal, al igual que la suerte o el azar. Freud decía que aceptar la existencia de la suerte, es lavarse las manos ante el destino. Los sueños no son premoniciones porque, sencillamente, nuestro destino no es un rollo de cinta de película. Aceptar que cada paso que damos está escrito, incluso el que damos para confirmar nuestro albedrío, es aceptar que nada podemos hacer contra él. No he visto ovnis. puede ser porque no vivo en norteamérica o porque no tengo imaginación. Las criaturas extraterrestres no están presentes en nuestra cultura más que por esa vívida imaginación, no hemos podido hallar una sola prueba fehaciente en nuestra galaxia de vida inteligente y a como va la ciencia, tardaremos en hallarla, porque eso sí, la ciencia jura que si hay vida extraterrestre inteligente y hasta tiene  fórmula para calcularla: Cantidad de soles, de sistemas con planetas rocosos, a distancia "ricitos de oro", cantidad de galaxias en fin y aparece un número mágico. Eso sí, la ciencia jamás ha aceptado la presencia o llegada de ninguna nave intergaláctica o alienígena. La criptozoología -Tal adefesio no será nunca una ciencia- ha dado a luz una gran cantidad de especies, de las cuales nunca se ha demostrado nada y por tanto mi impulso me lleva a creer en la imaginación de los implicados y me lleva a despreciar dragones, a no ser el de komodo y el "dragón volador", en no creer en sirenas, a no ser "los manatíes" de Colón, ni en chupacabras,  pie grandes, yetis, sasquatchs, quimeras, pegasos, sleipnirs, garmrs o cerberos. Me va lo mismo que hayan 7.000 millones de testigos. Lo no visto, probado, examinado, experimentado y matematizado, no existe en mi mundo intelectual. A pesar de que George Smooth nos de el mayor ejemplo de credulidad del mundo. En "Arrugas en el tiempo" propone que no puede desmentir la existencia de los "tabikubis" porque tales presencias, podrían ser extremadamente escasas. Buena arma les dio a los defensores de lo muy escaso. En fin, permítanme mis colectores -por lectores de lo mismo que yo leo- hacer esta declaración final: No creo en un experimento que no se pueda repetir y en términos generales NO CREO.

sábado, 30 de junio de 2018

Inermem non defendit

Yo tengo un sistema para insultar que es muy vago. Si la persona a quien va dirigida la afrenta no posee un mínimo de cerebro, se queda sin comprenderlo, es decir, mis insultos sólo son aptos para personas de IQ promedio, nunca por debajo de 85. No trato de ofender con nombres propios porque eso es muy ofensivo y muy simple. Podría hacer una lista de las personas que odio y de las instituciones que me molestan y de los cantantes que desprecio y de las bandas que considero terriblemente malas y de los aspectos cotidianos que son farsas. Pero hacerlo con nombre propio es darle demasiado valor al sujeto o situación "n" que resulta insignificante. Mi rabia es general y sé que en muchos casos es mutua. El que quiera leerme a mí, debe sentarse a pensar y alguna que otra vez deberá visitar el diccionario para no verse obliterado de mis insermos. Si hiciera aquella lista de la que hablé, no me quedaría tiempo en la vida para más que "hacer la lista" y para eso están las bases de datos. Si un par de empresas del estado me pasan sus archivos de clientes, me basta para copiarlas y pegarlas, pero eso no es divertido. Tampoco me parece divertido poner herméticamente el insulto sin que nadie pueda acceder a él. La ofensa y el insulto y el desgano deben verse a flor de piel, pero como dije no para el imberbe zascandil, ni para el lamezuelas que se aferra al ídolo que se le escapa, clausurando su alma en una foto. No. Odio a la policía en general y me aferro a la frase de Radikal Hardcore "madero bueno, madero muerto". No me gustan la gran mayoría de las bandas que han creado la atmósfera de que ese nivel es para súper estrellas. Nada más falso. Todo profesor enseña la doctrina del control, ninguno se salva. Todos enseñan a obedecer y a enseñar a obedecer. No hay un solo partido político que sirva para alguna la maldita cosa, el truco de ellos consiste en hacer pensar a los súbditos que pueden escoger y contentarlos con que el poder ha sido escogido por voto popular. Falso. Hoy resulta que las pruebas de venta y compra de votos son risibles, pero esa venta y esa compra fueron reales. ¿Sin pruebas? No debe ser difícil hallarlas, pero ¿quien mete a 10 millones de conciudadanos a la cárcel? Aquí el problema es de infraestructura. Pero seguro, como dijo Salom Becerra: votaron vivos, bobos, muertos, menores de edad y ancianos en la suma senectus senium que ni se enteraron porque otro los llevó. Las instituciones, de las que se dice hacen tanto bien: La policía y la guardia de tránsito. Son esbirros implacables que hacen dinero para ellos y sus amigos del poder, imponiendo por defecto al pueblo la tasa de usura correspondiente y aplicando normas ridículas sin base social: casco, chaleco, placa, soat, técnico mecánico y la "ley mordaza" colombiana que es el código de policía nacional: "aquí está la policía nacio-mal". Ninguna empresa en el país busca el beneficio de los más olvidados y afectados. Todas buscan plusvalía y ganancias haciendo lo menos posible. A un experto en medicina le importa un pepino si te alivias. Le importa cobrar el sueldo, aunque para ello haya que echarle tierra a algunos asuntos. Ninguna corporación deportiva está ahí por el deporte ¿quieren destapar ollas de corrupción y nepotismo? La FIFA, la AFA, la FCF, la NFF... Las EPS no buscan el bien de sus afiliados, no, buscan el bien de sus propietarios, aunque en ello vaya la vida de unos cuantos contribuyentes. Los dueños de empresas no necesitan el bienestar de sus trabajadores, necesitan su fuerza productiva y en ello se les va el alma. Procuran mantenerte dopado con pequeñas prebendas para que no sepas cuanto te han esquilmado. El vendedor de barrio, el de la legumbrería, el de la zapatería y el de la ropa, no buscan que quedes contento con lo que llevas, sino quedar contentos ellos con sus pírricas comisiones: "le queda bien señor" "No encontrará nada mejor" "ese verde fosforescente le luce bastante bien señorita" "Claro que son originales" "por ser a usted se lo dejo en tanto" "esa yuca esta fresquita" "mejor tomate no encuentra" "Es el último que me queda"... Me aburre el maldito que me interrumpe en la mesa de la calle para venderme chocolatinas, confites, chicles, alfajores argentinos, perros venezolanos, o recitarme su pobreza y su desazón, su necesidad de dinero para el bus o para cambiar de droga... No dudo que la necesidad en el país es grande... No dudo que sean ciertas las acechanzas, pero, lo que no soporto es que no respetan tu conversación, tu charla, a tus amigos, a la chica que quieres seducir, tu concentración en una tarea o en un libro y a veces ni hasta tu sueño. Esa puede ser una de las razones que no me hace apto para vivir en sociedad. No soporto la mendicidad, ni aún siendo necesaria. Ahora déjenme hablar de las multinacionales: seguro solo quieren el bien de la patria y respetar derechos y evitar la deforestación y las minas al aire libre y que el agua permanezca potable... claro sigan con ese manto en misa. A ninguno de esos malditos les importa un pepino lo que pase con la naturaleza mientras sus arcas estén llenándose. No les importa ni a los nacionales ni a los connacionales que devastan la selva para sembrar droga y arrojan al agua los desperdicios de la producción: éter, mercurio, gasolina... que importa que el mundo se acabe si tengo mucho dinero. De los foráneos, seguro que tampoco sirven para nada, pero, si me importan un ápice los de acá. ¿Qué podrían importarme los de más allá? Suficiente ilustración.