Murió alguien que conocí en mi juventud, salimos juntos, vivimos juntos en algunas partes del país, nos intercambiábamos cartas cuando ella estaba muy alejada o allí mismo en los llanos orientales, en Japón, en Suiza, en España... Si, ella viajaba mucho. Hace dos años dejó su residencia en Suiza y se volvió a Colombia a buscar el campo. Aún nos vimos hace 10 días que viajó desde el pueblo donde se había refugiado y almorzamos bandeja paisa mientras recordábamos de que iba lo que hacíamos y como planeaba aparecer en El Búnker con sus dos hijos. Siempre recordaba las bromas que le hice: cuando deambulábamos por los parques de Bogotá yo fingiéndome extranjero y ella traductora o cuando golpeábamos paraguas con la mano y nos mandábamos la mano a un ojo para que el dueño del mismo ofreciera disculpas. Ella no soportaba la presión y se reía antes y había que reírse de ella misma por su interpretación de transeúnte herido. Recordaba bastante aquella en que nos escondimos de la aya de sus hijos y al aparecer yo de repente tras una puerta, ella se orinó en la ropa. Jamás dejó de contar la vez que me envió 500 dólares cuando recién estaba aterrizada en Lugano, pidiéndome que le enviara por un correo ems ─un tipo caro y raro de correo que se llamaba express mail service─ lo más dulce que encontrara que allá no habían dulces buenos. A la mañana siguiente le llegó por correo expreso de 70 dólares, una libra de panela de 5 centavos de dólar. Lloré de la risa, contaba mientras se repasaba los labios con el carmín encendido. No es de extrañar que cargara aún, después de tantos viajes, en su maleta, un cofre con cartas y un par de bolas de peluche con una banda que rezaba "Nada más tierno". Su frase favorita era "nada más tierno que unas güevas de peluche" y aprendí lo básico de la peluchería para darle el regalo más tierno de su vida. Bromas, chistes flojos, escarnios, ironías incisivas y disertaciones menores, días malos, restaurantes sin fin y ciudades bastantes. Hace 15 años me pidió que me casara con ella. Ya tenía nacionalidad Suiza y ya se había llevado a sus hijos y ahora con un certificado de matrimonio que garantizaría mi ingreso a la unión europea y una visita al CERN todo pago, me seducía para que me quedara a vivir con ella. Desaparecí por un tiempo largo, le tengo miedo a las relaciones con certificado. Ella igual seguía llamando desde Europa y conversábamos hasta 40 minutos en los que me hablaba de sus hijos, de sus logros, de sus dolores, de sus muchos matrimonios. Se casó con un francés de apellido Duty y con un suizo alemán de apellido Barcellandi. Con un policía austriaco y otros más que no recuerdo porque nunca seguí su lista completa. Cuando hizo el intento de regresarse a vivir en Colombia, vinieron dos de sus maridos Christian y Marcelo y yo trataba de entenderme con ellos en un inglés espurio, que ellos aceptaban para mediar y no chistaban mucho. Tras un accidente de uno de sus hijos y un par de robos, volvió a Suiza con el rabo entre las patas y no regresó a Colombia sino hasta hace un par de años que uno de esos hijos fue deportado por posesión y ella se volvió a acompañarlo y a buscar campo. Cuando nos vimos se quejó de un dolor en el bajo vientre pero sin darle mayor importancia. En la mañana del día siguiente me comunicó que debió ir a un hospital por ello y por un dolor de cabeza. Jamás supe más de ella misma. El sábado me buscaban por redes, lo que yo no uso y cuando me dieron el mensaje: "mi mamá fairso para que avises Jaime." Comprendí y busqué como comunicarme con el hijo en cuestión que aún le costaba bastante hablar español claro. Cáncer fue el diagnóstico, fase cuatro. ¿Qué agrego? Es aquí donde no soy bueno, no me pesa la muerte del otro, me pesa la mía que la de ella me recuerda más cercana. No soy bueno en dar adioses y en ofrecer consuelo donde yo no lo tengo. ¿Quisiera que hubiera podido despedirme de ella? ¿Se puede uno despedir de un cadáver? ¿Esperaría uno que le escuchara desde algún otro lado? Sé que no. La magia no existe, todos son trucos baratos y caros y, los muertos, como ya he dicho, muertos están.
sábado, 17 de febrero de 2024
sábado, 10 de febrero de 2024
El chip de humano
Conversaba con Alexa, y no la autómata artificial de Microsoft o de Apple y me recalcaba que le faltaban unos chips, para referirse a ciertas cosas que ella no asumía como las demás hembras de la especie homo, en parte el celo o el malestar que sienten las hembras humanas por practicar sexo extramarital o el sentir celos porque la pareja no le escribe o porque se pierde unas semanas con algunas divas. ─Ahora me pueden entender lo del "chip"─ y hasta yo, lento para eso de la tecnología, entendí a la perfección. La cosa es si no es al revés, es decir, en vez de que le falte el chip, el chip que ella trae es el que originalmente deberían llevar todos o todas. O sea, no hay ausencia de chip, simplemente se tiene un chip más primitivo, el original que debimos tener. La cosa es que si estamos compuestos por chips, cosas esas como subrutinas que llamamos a cada paso. Chip de caminar por ejemplo, lo llamamos, lo ponemos en ejecución y nos desentendemos de caminar. Caminamos con la app en segundo plano ejecutándose automáticamente y sabemos que manejar es chip de rutina y a veces olvidamos que vamos conduciendo, o sea conducimos aunque corriendo en segundo plano puedan ir algunas memorias o una canción de la radio o algo así. Se me va este insermo por otro lado porque siempre he pensado que así funciona el ser humano, simplemente llamamos subrutinas que conocemos y las ejecutamos con gracia o sin ella porque a veces se brincan, se apagan o funcionan mal y pasa lo que sabemos todos que pasa, nos caemos, nos estrellamos, divagamos o balbuceamos... la subrutina, la app, el programa o el chip fallan. Volvamos pues a los inicios de este apartado donde ella plantea que no le remuerde la conciencia tener sexo con otro que no sea su marido. Volvamos a las praderas africanas hace 150.000 años. En serio, ¿había alguna hembra empujada por el imperativo de reproducción que sintiera remordimiento de aparearse? machos homo eran escasos e inmediatamente la hembra se hacía fértil, era imperativo biológico que quedara grávida, cosa que no sabíamos cuando ocurría hasta no ver las redondas formas que pronosticaban embarazo, algunas ausencias inexplicadas, comportamientos erráticos de deseos y gustos, en fin. Dudo bastante, no siendo yo un investigador social, me atrevo a afirmar que las hembras de la mayoría de los animales no tienen problema en copular con diferentes machos hasta quedar encinta sin remordimiento alguno. La hembra humana no debió ser una excepción hasta que la "cultura" la religión y la "norma establecida" le asignaron que no podía aparearse con diferentes hombres sin sentirse "sucia". El "amor eterno" fue un chip insertado en la edad media sobre la condición esencial del amor y la idealización terminó rematando el pastel con una cereza ¿A quién diablos se le ocurre que para que exista la reproducción primero debe haber "empatía"? ¿A qué organismo se le ocurre que dos células para reproducirse deban cumplir el rito del matrimonio? y peor, ¿A qué sociedad se le ocurrió que los padres son responsables de los hijos por saecula saeculorum? Total el chip que debía estar insertado es el del imperativo evolutivo no el del represivo macho que considera suya a la hembra y le enseña moral y "buena conducta" para retenerla. De ahí al celo como patología no hace falta mucho. El complejo de Brunhilda termina explicando más de lo que debería si hubiera escasez de machos. Volvamos al chip, ¿Quién se beneficia de una mujer casera, moralmente rígida y sumisa? ¿Explica esto porqué madre sólo hay una? Yo que creo que si.
PS: Yo sé cómo se reproducen las células, por eso es tan gracioso que deban casarse para tener descendencia.
sábado, 3 de febrero de 2024
Mitología en ciernes
Leía esta semana un compendio mitológico bastante interesante con cientos de imágenes espectaculares explicadas desde los mitos y las creencias ─cuando digo imágenes me refiero a fotografías muy bien tomadas y editadas de obras que retoman o retratan la mitología─ y lo primero que destaco es lo que ataco, que el autor o autores revelan un apego a la cristiandad, a la religión y al mito aduciendo que mito no es mentira y que es parte fundamental de toda cultura. Mito es mito y fue la manera como una sociedad creciente, a veces pacata y muy interesada en dar explicaciones y en conocer esa tríada existencial, que ha desvelado a una humanidad segura de que es más importante que el resto de las criaturas existentes, ha resuelto sus preguntas: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? y ¿Cuál es nuestro propósito? Nuestra cultura debe ser, pues, diferente del mito porque la ciencia es la única con el poder de no quedar enredada en los dogmas y tabúes. Recoger por partes las mitologías es un acierto nimio porque de todo lo que se lee queda menos y más enredado, ya no sé cuales de los dioses leídos eran Aztecas, Germanos o Indios, lo que no quita un mérito impresionante de poder hacer síntesis y resumen de un tema en concreto. Animales Divinos: no es raro que los dioses hayan rivalizado con la manía ejecutora del amaestramiento: Odín tenía dos cuervos amaestrados que le llevaban chismes de todo Ygdrassil: Hugin y Munin, mientras que Thor tenía dos cabras Tanngnjostar y Tanngrisnir; Horus de la mitología egipcia es asociado al halcón y en el inframundo está el perro Cerbero de tres cabezas que huele almas para que no se le pase ningún vivo, como en la Egipcia tenemos a Ammyt un perro peculiar dotado de león, cocodrilo e hipopótamo. Los dioses indios, si no son animales como Hanuman y Ganesha, se atribuyen los morlacos de Krisna y las serpientes de Shiva... Era un ejemplo pero mi ignorancia no me lleva a ninguna parte. Recomiendo leer "La Teogonía" de Hesíodo o "Mitología Egipcia" de Max Müller, las "Edda" directamente o el manuscrito Babilónico que quedó de Marduk, el "Enuma Elish" de las tablillas y hasta esa sarta de mentiras arregladas del "Popol Vuh" con conciencia y tratando de organizar las ideas. Bien es cierto que según el estudioso le da nombres diversos a los dioses o los padres o madres de algún héroe o que existen diferentes versiones de la misma historia contadas por diferentes historiadores. Incluso al transformar un idioma en otro para hacerlo más asequible se puede cometer el error de cambiar un nombre, "los Aesir" usando la letra latina ash con nuestros ya conocidos Ases y Vanes habitantes del Ygdrassil, Ashgard y Vangard, pero cambiar el nombre del lobezno Fenrir por Ragnarir me fue un golpe bajo y ni que decir que he escuchado Hecatónquiros tantas veces, aquellos gigantes de cien brazos que pululan en la mitología griega y en este me los apodan Centimanos y quedé devastado, equivale a traducir Jason como hijoejaime o a editar los nombres de los ríos del inframundo griego como Odio, Pena y Llanto en vez de usar esos bellos nombres Estigia, Flegetón y Cócito, sin contar que al otro río lo llama Aqueronte, donde parece que confunde el nombre del barquero Caronte, con el río Aquerón y que, según él autor o autores de este texto, el barquero de la muerte trabajaba en el Estigia. A la serpiente maligna Apophis o Apop de la mitología egipcia le ha llamado Apep, que puede ser problema de transliteración como también puede ser error de transliteración el usar Ameratsu para la diosa japonesa Amaterasu. Sí observo el error de confundir al padre con el hijo y atribuir a Dédalo el derretimiento de las alas que le tocó en suerte a Ícaro y de nombrar Azteca al dios Inca Viracocha y cuenta que Amaltea la nodriza de Zeus le regaló el cuerno de la abundancia a éste cuando la historia aparece como que en la juventud Zeus jugando le partió un cuerno a aquella, uno solo, y éste la obsequió, al convertirse en dios de dioses, el atributo de ser "de la abundancia" por habérselo aguantado de chico. Si mal no ando, fue Sekhmet, el equivalente a Némesis que quiso devorar a la humanidad y fue emborrachada con cerveza color rojo, lo que se le atribuye en el texto a su hermana, la también diosa leona Bastet. No niego que amplié mi mitología de dioses solares con Shamash y Huitzilopochtli porque siempre cito a Amón, Ra, Inti y Xué y recordé esos bellos nombres de los Dióscuros, el lucero matutino y el vespertino: Fósforo y Héspero, como esa sarta de diosas Penia la humildad, Aporía, la dificultad, Amecania, el desamparo y Ptokenia la mendicidad que viajan siempre juntas y alejadas de Pluto la riqueza, Poro la oportunidad y de Eutenea la prosperidad y aprendí que el prado Asfódelos es el purgatorio griego, que no sabía que tenían un émulo de esa invención cristiana para acaparar diezmos. Nergal y Ereshkigal no me sorprendieron pero me confirmaron en buscar más literatura Sumeria y aprendí el "lignum crucis" que debí buscar para confirmar mis teorías de conspiración y curanderismo surgidas de él. Buscaré a Rostam y sus siete trabajos, mitología persa que nunca he emprendido, como buscaré el Mabinogion Galés y ahondaré sobre las sustancias Eitr y Amrita y sobre la vaca Audumla que lamiendo un bloque de sal crea a los hombres... Adiciono a mis criaturas favoritas el perro del inframundo egipcio Ammyt cruce de león, hipopótamo y cocodrilo y para terminar instalo en mi diccionario esas bellas palabras de derrelicto y morlaco. Así pues que nada es tan malo, pero que confusión me han creado.
domingo, 28 de enero de 2024
La insoportable medicina
Hablo hoy por todos los animales y por el más animal de todos. Permítanme empezar por recordar que la medicina apenas existe hace unos descarados 6000 o 7000 años y no la actual basada en la ciencia sino una medicina chamánica y brujeril más cercana a la magia y al vudú. Yo datos no tengo, pero que me vengan a decir que, hace 2500 años, cuando alguien era mordido por una serpiente, le inyectaban un suero antiofídico o le cubrían la herida para que no se infectara o le hacían análisis de sangre o le conectaban a una máquina de respiración extracorpórea, que va, si llegaba vivo a la aldea lo acostaban en el suelo o en una estera y llamaban al médico brujo que le untaba algunas plantas masticadas y luego rezaba como loco mientras hacía pases mágicos sobre el casi cadáver, qué, de salvarse, le daría honra y gloria a él, a su medicina y a sus dioses. Esto debió repetirse por muchos siglos hasta Hipócrates, Galeno y Avicena que reconocieron procedimientos médicos como el evitar que la sangre fluyera del cuerpo con cauterizaciones o la extirpación de extremidades en evidente mal estado y se daban por enterados que se salvaban más pacientes. Los chinos usaban otra medicina chamánica con tintes de milenaria: la acupuntura, la digitopuntura, el quemado de palos de moxa, primos hermanos de esas otras pseudo medicinas que llaman alternativas, la reflexología, el ayurveda y la homeopatía. Todavía a principios del siglo XX no entendíamos el concepto de grupos sanguíneos y aún se recurría a los dioses para que intercedieran por tal o cual que recibía una transfusión de un desconocido. Por otro lado la medicina está en nuestros cuerpos, la naturaleza, la evolución, nos dotaron de un sistema inmunológico capaz de detectar amenazas y luchar contra ellas ¿Contra cuántos virus y bacterias y hongos luchamos antes de que se inventaran los antivirales, antibacteriales, antibióticos y antifúngicos? La medicina moderna es muy moderna y apenas en los años 30 del siglo XX se descubrió la penicilina y 200 años antes Leeuwenhoek descubría apenas la vida microscópica que llamó animalículos y la ciencia se demoró en entender que entre ellos habían portentosos enemigos y en desarrollar sus antis. Aún hoy encontramos de vez en cuando algún peligro microscópico para el que no tenemos control. Piénsese pues que nuestros cuerpos, evolutivamente hablando, estaban capacitados para la lucha contra las agresiones del entorno. Sí, sabíamos escapar de los predadores, recoger alimento, escoger pareja, dejar descendencia y luchar contra infecciones, cortes, golpes, fracturas... quede claro que aquel que sobrevivía a una fractura no quedando inhábil, era aún más fuerte y más respetado. Un prehomínido atacado de una enfermedad no era cuidado en casa, era alejado, si se salvaba o se moría dependía de su sistema inmunológico. En la actualidad dependemos más de la medicina para cualquier resfrío, gripe, herida o síntoma que nos aqueje y no dejamos que nuestro sistema inmune se encargue sino que encargamos a la medicina moderna, aunque no falte el que todavía va a que le recen una fractura o torcedura o pide a dioses el alivio que corresponde al metabolismo propio. ¿Nos hacemos más débiles? Seguro es la medicina la que nos ha ampliado el rango de vida, pero estamos sujetos a creer que sin ella nuestro cuerpo no podrá contra la enfermedad. Está claro que si, durante un ataque cardiaco tenemos la oportunidad de la medicina científica, tenemos más oportunidad de sobrevivir y corregir el impase que lo provocó. La producción tecnificada de alimentos, las conservas, la frescura de la carne que hoy comemos y miles de vericuetos y remilgos frente a la alimentación y la salud, han hecho más débil nuestro sistema inmune. Conozco quien bebe agua de un pozo contaminado o se clava unas lonjitas de carne podrida o cruda y sigue como si nada y he visto bastantes que toman agua del acueducto, se comen una papa rancia y están tres meses al borde de la vida y la muerte aunque sólo sea por hipocondría. ¿Necesitamos pues la medicina? No voy a ser fanático, hay casos en que la ciencia ayuda un montón, pero no le damos a nuestro cuerpo la oportunidad de combatir por sí mismo y es el caso que trato. Los médicos saben que nuestro cuerpo hace remitir a la mayor cantidad de ataques de que es objeto y por ello nos mandan a casa con aspirinas. Si vuelve hacemos análisis menos sucintos o probamos con acetaminofén hasta que se alivie el paciente, se canse de volver, se muera o toque hacerle análisis más profundos. La medicina científica, no otra, es una tabla de salvación para el diagnóstico y la lucha contra enfermedades terribles, la dependencia de ella es equivalente a la dependencia del video juego o del móvil para todas las tareas y, de alguna manera, afecta nuestra fuerza y nuestra capacidad de combate contra el medio. Una reflexión sin más, luego de una charla con un adicto a las pastillas.
sábado, 27 de enero de 2024
El problema del yo
El problema del yo es una constante que aqueja al humano hace unos cuantos cientos de miles de años. No me enfocaré aquí en descubrir cuando surge y ni siquiera por qué. Les dejo ese trabajo a ustedes porque al final no es tan importante para mí tal suceso. Lo que observamos hoy son partidarios del yo y apóstatas del yo. Para llegar a clarificar cuales son los partidarios del yo y sus detractores tenemos que preguntarnos si todos los seres humanos somos iguales. Si la respuesta es positiva no queda más que englobar ese encuestado en los detractores y si la respuesta es negativa lo vamos a englobar entre los seguidores acérrimos del yo. ¿Qué defienden los que están a favor de la pregunta? Somos iguales en promedio porque tenemos aproximadamente las mismas estructuras internas y externas, somos unos tetrápodos, bípedos no segmentados con una cabeza, dos riñones, dos pulmones, un hígado, un corazón, algunos sistemas entrelazados y aparatos funcionales que definen a un ser humano, perro, gato o cucaracha. Esto salva las malformaciones ¿Es igual a mí quien nació sin pies o los perdió en un accidente? ¿Es igual a mí quién padece una enfermedad mental o tiene el cerebro fundido? Los partidarios de la igualdad comparten que hay una configuración mínima para funcionar y que hay un funcionamiento adecuado. Si puedo desplazarme en una silla de ruedas o con bastón o, aunque esté postrado en una cama en estado vegetal, tengo configuración mínima y no dejo de ser igual al otro con el que comparo. Bueno, esa es la teoría para los partidarios de la igualdad y del no yo, porque cuando somos iguales, el yo se diluye tanto que parece no existir en absoluto y en cuanto a ejemplos cabe recordar: la raza humana, 8.000, millones de habitantes, el hombre de la edad media. No hay distinción entre uno y otro porque todos son humanos iguales. Sumerjámonos en el lado contrario. Aquel que cree firmemente que cada persona es distinta de las demás y que valida el yo por antonomasia. Aunque acepta que la configuración mínima para ser humano es válida, aclara que pequeñas diferencias conforman nuestro yo: los gustos, las acciones, los pareceres, las actitudes. Basan su aceptación del yo en la variedad genética de tres mil millones de bases, en las huellas diferentes, en las impresiones dentales diferentes, en la variopinta y abigarrada selección de la paleta. Póngase usted del lado que quiera y defienda o ataque porque ese es todo el problema del yo, quien considere que existe y lo defienda y quien piense que no vale la pena y que es apenas una postura insostenible. Yo tengo un apartamento en Miami, un auto Subaru 1200 four wheel drive y un título de la universidad de Pensilvania, soy abogado, jurista y gané el concurso al pelotón del año 2022, es diferente a tengo un título de la UIS y una carcachita ford que me lleva a todas partes y al parecer es diferente a, escribí un libro, soy ateo y no le temo a nadie e incluso a, soy un deleznable que vive bajo un puente porque así soy más libre. En cada uno hay un yo. ¿Sirve ese yo para identificar al interlocutor, como su nombre, sobrenombre o apodo pero más allá de eso no tiene otro objetivo que hacerte pensar que eres especial entre todos y por eso tienes nombre y apetitos. Vaya pues asómese al mundo real a ver quien no tiene la idea de ser único por su vivienda, sus posesiones, sus amores o su historia o por la ausencia de ellas. ¿Existe el yo? Claro. Yo escribo, yo peleo, yo canto, yo estudio, yo soy hijo de, soy nieto de, asciendo por vía materna de, pertenezco a, comulgo con... es muy fácil ver al yo en todas partes y no hay nada más cómodo que pensar que soy, independiente de, y que soy irreemplazable en mis labores, necesario en la vida de mis familiares y amigos, imprescindible en las reuniones grupales, insustituible en mis quehaceres y fundamental en el desarrollo competente de la historia y el proceso. Si está de acuerdo con todo esto el yo existe. Si le parece que ese "yo" es cualquiera, entonces renuncia al yo y entiende que no existe tal cosa como irreemplazable, insustituible, único, fundamental. Escoja y no escoja a medias como hacen muchos para los que el yo existe pero los demás son iguales y sólo son ellos o vosotros, ustedes y esos. El problema de escoger es qué, quien lo hace libremente, no lo hace libremente y hace uso de su yo que seguramente estará viciado por la percepción de los otros miles de yos. Espere: Yo soy cristiano tiene 2.300 millones de yos. Yo soy musulmán tiene 1800 millones de yos, Yo creo en un ser superior tiene 8.000 millones de yos. yo creo en extraterrestres, yo tengo fe, yo, yo, yo... Dejar ahí es imposible. Cuando el yo tocó a la puerta, los sapiens dijeron yo y nos es grato pensar que somos únicos. Nadie en su sano juicio rechazará el yo y basará sus ergotismos en cosas como las que hemos hablado: color, altura, contextura, huellas, gustos, religión. Pero, alejémonos un poco de esta charla, miremos el humano como especie, dejemos sentado que se ama a sí mismo como a ningún otro y que se asume como tabula rasa de todo y que se cree el elegido por algún dios. ¿Los vemos desde su desaparición como especie? ¿Desde una civilización no humana lejana? ¿Desde su desaparición dentro de unos cientos de años? Igualitos. No he resuelto el yo y ya sabemos que la humanidad entera le acepta aunque carezcan de él. Yo me resigno a él y pienso que lo que me lleva a pensar en la inexistencia del yo es que la masa completa afirma que existe.
PS: Un estudioso extraterrestre que llegara a estudiar la desaparecida raza humana no buscará a peranito o a sutanito, cualquier cuerpo que encuentre le dará razonables indicios de que los seres humanos eran iguales. Una civilización diferente a la nuestra, en un futuro, llegará a las mismas conclusiones con cualquier esqueleto completo o con un fósil cualquiera de homo sapiens.
domingo, 21 de enero de 2024
La boleta de los 400.000
Por esta semana anduve por ahí de fiesta en un a ciudad al suroriente de Medellín. Lejísimos. Me dice un chico que le parece muy costoso mi libro de 30.000 COP y yo lo que hice fue retraerme y decirle que si no le servía en 30.000 COP me lo dejara ahí que no me estorbaba. Me volví a la fortaleza porque estaba produciendo ─autónomamente claro está─ dos nuevas joyas de mi corona, que eso le importa a bien poca gente: copias del legendario "Canciones de Manicomio" y copias del menospreciado "Jimmy Jazz con la Casiorquesta". ¿Qué creen ustedes? 50 copias de cada uno. No me da para más con mi sueldo de profesor y me puse a recapitular el trabajo que me tomó, sólo para esos amigos que creen que se les está estafando con un precio tan bajo de 20.000 COP por disco. Quiero dejar los embates de la grabación de lado pero eso no impide el componer las canciones y aunque algunos así lo piensan, no las compuse mirando Plaza Sésamo ni les instalé los punteos y los coros con dos grabadoras de lujo. No poseo un estudio profesional ni de cerca. Lo hago con un mezclador simple, un programa y mucha paciencia. Les aseguro que hay que ensayar cada canción por más simple que les parezca la misma y el tiempo gastado pueden sumarlo en días y meses. Ahora, si les parece muy simple, tosco y ridículo, es facilísimo no seguir, no escuchar y no fastidiar. Son horas intensas de grabación, pero todo eso pueden leerlo en el libro "Nolens Volens" donde cuento algunas de esas peripecias. Para el Casiorquesta debí ensayar los cambios de acordes, los punteos, los tiempos, las entradas de redobles, los cambios y antes, elegir el acompañamiento donde me sonaba agradable y acomodar tiempos que nunca he manejado. Puedo asegurar que cada canción se grabó un mínimo de 10 veces sin contar que a veces ladraba un perro o cacareaba un gallo o tocaban a la puerta o mis vecinos ponían su desequilibrado regaetton. Ojo, se grabó, nada que decir de las veces que hubo que ensayarlas. ¿Sí? constrúyase un estudio o páguele a la Bruta Records o a Producciones el Pazguato y yo le digo cómo le van a dar por el orto sin vaselina: qué estás desafinado, que esa guitarra es muy mala, que la voz es opaca, que afine, que estudie, que no se oye, que la flauta dulce no es un instrumento, que la armónica tiene una lámina levantada, que se acabó la sesión, que pague otra... joden pero igual hay que pagarles. Deje ahí. Como hablamos de autogestión y no de que yo les pueda pagar a todos en el proceso y a causa de que ya los CD's no los compran sino coleccionistas, pero con el ánimo de complacer algunos de ellos, vamos a producir 50 copias de cada uno. Busque quien le quema barato y aprovéchese de dos o tres compañeros que tienen los contactos para que descarguen todo el contenido de un CD de una hora y cuarto en archivos con extensión WAV y te fabriquen un "label" para que impriman el mismo y quede con mejor presentación. Hasta ahí se han invertido casi 200.000 pesos colombianos y aún falta un jurgo. Lleve las artes, que no son de racamandaca porque las hizo un amigo sin mucha convicción pero por fin les puso la pestaña para poder formar la bolsita donde irá el compacto, pero primero encuentre quien se las haga bien hechas y sin darle en la cabeza. Al cabo de los cuartos conseguimos el impresor que cobra 120.000 por un trabajo aceptable, laminado y en un papel decente. Son tres viajes para ver como queda, cómo arreglamos y cómo cortamos. Al final te cobran 20.000 más por gastos imprevistos. Llegue a su taller improvisado y ármese de regla y bisturí porque el troquelado es muy caro y como no hay con que pagarlo toca hacerlo a mano. Cuando haya terminado corte lo que no se puede cortar a bisturí con unas tijeras afiladas y después doble por la línea y prense un rato de casi doce horas porque si no, no pega. Cómo el pegamento uno falló por el laminado, emplee silicona líquida y prense de nuevo con libros viejos que no poseemos una prensa de libros. Verifique el sonido de cada disco cuando lleguen y vaya empacando en cada uno y en bolsitas para que la presentación no desmejore. Ahora sí, llévelos a donde vaya a hacer una presentación para ver si alguien le dice que eso es capitalismo y que es muy caro. ¡Nunca en mi perra vida volveré a ver el dinero invertido en su totalidad! Ese dinero lo invertimos por gusto, por trabajo, para mostrar que se hace algo, para orgullo propio, nunca para ganar dinero que lo poco que se vende te lo regatean y lo poco que se guarda en los bolsillos se usa cómo viáticos en las presentaciones no pagas o para una botellita de ancestral y un paquete de calillitos. Ah eso sí ¿Quién va a regatear los libros de L.M. o de E. P? 35 Euros sin envío. Y, una pasta, si la consigue, unos 180.000 COP. Tranquilos que yo no le pagué a Camilo R. por grabar y mezclar y por aguantarme dos años en la preproducción, ni a Eccehomo por el diseño de la carátula, ni a David Audax por el diseño del álbum, ni a Neyger Z. por las pestañas, ni a Nelson O.D.I.O. por buscar quien imprimiera e hiciera la etiqueta y se encargara de hacer el negocio, ni tuve que comprar cuerdas e instrumentos. Yo mismo en estos dos años no me he alimentado, soy, como dijera mi madre, cuerpo glorioso. Si, ese trabajo está muy caro.
PS: Igual para un libro. ¿Se imaginan lo que debo quemarme yo que lo escribo, lo reviso, lo diagramo, le diseño carátula y lo pienso? ¿Imagínense la dura tarea de leerme a mí mismo por tres o cuatro veces en días distintos para corregir ortografía y forma? No puedo pagarle a un corrector de estilo ni a un diagramador y menos a una editorial de renombre. Aparte debo pagar la impresión porque la autogestión tiene una falencia, cuenta con los que apoyan, que son pocos y que refunfuñan tanto por el apoyo. Yo nunca he pedido apoyo. No me quejo, Me merezco el trabajo que me toque por proponer algo, me hago acreedor a la burla y al escarnio del que tiene otro ideal y yo fui quien me ofrecí en bandeja de plata, pero dejen la bobada de que mis libros o mis trabajos musicales son caros. No los compren o róbenselos que es lo que hacen muchos, incluso no me sigan, no me compren camisetas, gorras o stickers, que seguramente eso les parecerá barato que nunca lo he ofrecido. Yo le pongo mi trabajo gratis en la red, tanto en música como en escritura, el que quiera tenerlo en físico no se lo niego, pero tiene un costo y es un humilde costo como pueden ver o deducir de estas líneas, que realmente no estoy cobrando más que un valor nimio de lo que realmente valen.
PS 2: Mis trabajos musicales o escritos tienen un sello que reza PBP por Punk de Bajo Presupuesto. Definitivamente no puedo grabar con EMI, RCA o Virgin Records y menos con los mil estudios de garaje que se precian de saber mucho y cobrar aún más. Tampoco puedo conseguir Alfaguara, Oveja Negra o Seix Barral editores y debo conformarme con 20 copias piloto. Yo hago lo mío y lo difundo yo mismo tal cual me enseñaron los sabios anarquistas. No me salgan con que es demasiado caro, que yo no produzco en buques factoría ni cuento con el capital del estado.
PS 3: Se cumple para la boletería de concierto donde una banda extranjera puede cobrar entre 400.000 COP y tantos millones y la banda nacional es muy cara en 30.000 COP. Yo acepto aquello de que nadie es genio en su tierra, acepto que yo soy apátrida y no le reclamo a nadie nada por connacionalismo o camaradería, pero dejen de llenarse la boca con ese dizque "apoyo nacional" que tal cosa no existe.
PS 4: Terminé unas memorias USB con toda la música y hasta ellas recibieron escarnio. El comprador piensa que le cobro mucho por una memoria, se olvida que el contenido costó años de esfuerzo y producción y que la sola espera de quemado de la misma y las digitalizaciones son un sobrecosto elevadísimo. Cada trabajo me costó sangre, sudor y lágrimas y algunos esperan, como yo cuando estoy comprando los insumos para tener producto que ofrecer y que siempre me niegan, "una rebajita".
sábado, 30 de diciembre de 2023
Vidas extraordinarias
Creo que todos hemos vivido el momento en que se cuenta la historia de un ser humano o de un animal por un acontecimiento que marca el paso en algún campo y nos maravillamos de dicha historia. Vamos por pasos y pongo un par de ejemplos para ver si me puedo explicar a mí mismo este caso de predeterminación prefabricada. La cantante Jenny Palamekis está en la cima del éxito y la compañía C le dedica una biografía en la que se cuenta como desde niña molestaba a su padre con tarareos y composiciones febriles y como tuvo que esforzarse para aprender solfeo y como la suerte y la dedicación la pusieron en el camino de la fama de la que ahora es dueña y se ensalzan sus virtudes, sus padres tan buenos y sus humildes inicios en una vida que ya estaba predestinada. El payaso Plim Plim es la cosa más increíble jamás vista, hace reir sin parar a todos los colombianos y ya se lo han peleado varias cadenas y lo han puesto hasta en la sopa y en las entrevistas nos cuentan como desde pequeño tenía una sonrisa en el rostro y como hacía reír a todos sus hermanos y a todos sus compañeros de clase e incluso como abandonó la universidad donde era insoportable por sus chistes y triquiñuelas y como ha conquistado el escalón de la fama a base de esfuerzos y de buen humor. Yo siempre digo que tres es suficiente así que me falta uno de ellos, pero espero que ya me hayan entendido, puede ser alguien insignificante, pero una puesta en escena lo lleva a que le fabriquen un pasado y ese pasado lo llenan de mentiras en la mayoría de las ocasiones o abultan las verdades para ser más dramáticos y alcanzar más vistas o teleaudiencia. Tranquilos, igual nos pasa cuando estamos contando nuestra historia donde fuimos más valientes, más bien vestidos, más caballeros, más héroes de lo que realmente somos en la vida real. Me acaba de llegar la inspiración en forma de musa, lo que nos venden casi todos los biógrafos, cacógrafos y diaristas que más parecen tejer una novela con las peripecias de un alguien que se volcó a la fama. Yo no digo que todo lo que se diga sea falso, digo que al ponerla en forma de novela se crean relatos grandilocuentes y apócrifos sobre lo que nunca ocurrió. También se menosprecia a todos aquellos que tararearon desde niños y cansaron a sus padres con las mismas canciones y con entrar a estudiar solfeo y música pero nunca les salió de la garganta más que un gruñido incomprensible y se dedicaron al metal y al rock pero con bandas que jamás serán nominadas al paseo de la fama o al Top Ten de sus ciudad. Seguramente para aclimatarse y darse ínfulas dirán que son underground y que su lucha ha sido desde la más temprana juventud contra la religión y el sistema y que sus letras son valoradas por una inteligencia artificial como lo más grande desde Marion Eat Ass. Cuántos se quedan por ahí tristes porque según el diarista que cuenta, ellos hicieron lo mismo: fueron niños prodigio en sus áreas, hicieron reír a miles y aún hoy los llaman a las fiestas solo porque son graciosos y hacen algo parecido a un stand up comedy que deja a todos toteados de la risa, asistieron a los mejores colegios y hoy apenas son abogaduchos de quinta tratando de conseguir un puesto público para desfalcarlo. Cuántos tuvieron infancias felices y hasta infelices y no lograron pasar las pruebas de la NASA para ir a la estación ISS y les enviaron una cómoda carta donde les dijeron "Ustedes son muy independientes para ir al espacio". Los que ganaron en el programa concurso de moda tienen que ser especiales, claro está ¿Y los que se quedaron en el camino? Tengan en cuenta cuántos se presentaron y cuántos se quedaron, realmente en el camino. Ganó uno y los demás ¿Qué? La farándula lo sabe, no hay vidas extraordinarias pero ellos pueden forjarlas, agrandarlas, ampliarlas, cambiarles el rumbo y ofrecer tremendas novelas con tremendos raiting de sintonía. Lo sabe el que es guionista de su propia vida y la cree única y se cree en el deber de llamar la atención a otros por lo que viste, come, hace o canta que al no ser lo mismo que otro viste, come o canta está mejor hecho. ¿Pintaditos todos? Claro, si para eso es este insermo para llamar la atención en general a lo que es general que ningún ser humano vale la pena como para hacerle una llamada particular. ¿Se imaginan ustedes cuantos artistas marciales esforzados y con muchas cintas negras han soñado estar en el puesto de Jackie o de Bruce? ¿Saben cuántos excelentes futbolistas desde niños han soñado tener el puesto del Pibe o de Higuita? Seguramente mejores que ellos, más esforzados que ellos y más implacables y hasta menos neas. Peor si quieren ¿Ustedes saben cuantos jóvenes querrían estar en el puesto de Maluma o de J. Balvín? A lo que quiero llegar es que el determinismo no es un camino y que los caminos no se dan por algo especial como ha de creerse por las biografías, se da porque debe darse, alguien tiene que ir a la ISS, debe haber equipo de fútbol y debe haber farándula y fanatismos pero no nos apeguemos a tales cosas que son producto del azar y la, a veces, maldita arrodilladera, la capacidad de agachar la cabeza y la necesidad imperiosa de éxito.
PS: Se sobreentiende que alguien tiene que morir en las guerras siempre que haya muertos y que en los accidentes o derrumbes alguien debe caer en ellos si cae gente en ellos, pero no estaban predestinados ni hicieron algo que les hizo acreedores a ese castigo o premio.
PS 2: No se trata de que todos seamos especiales, se trata de que cualquiera con un mínimo de habilidades puede llegar al punto al que llegó otro. Ir al espacio requiere ciertas habilidades, pero no son tantas que cualquiera no pueda ir. Jugar al fútbol no es tan complejo y con entrenamiento cualquiera puede hacerlo y ocupar el puesto de cualquier Messi o Ronaldo, siempre que se quiera y se desee. Reporteros deben existir que nunca han hecho un reportaje; Científicos que jamás han puesto un pie en un laboratorio... En algún lugar del mundo hay una sarta de jugadores mejores que los que he mencionado. En alguna parte del mundo hay gente que aprovecharía más una subida a la ISS y hasta mejores cosas haría. En alguna parte hay cantantes increíbles que jamás han subido a la fama porque no tuvieron la estrella o las rodilleras para lograrlo.
PS 3: Ser cantante de cierto género musical no requiere habilidades, quienes están ahí no son especiales y cualquiera puede reemplazarlos
PS 4: En el caso opuesto, cuando encontramos un criminal siempre buscamos que aquel haya pasado por la triada oscura y por la triada de McDonalds. Me niego a creer en ese determinismo, no todos los que han sufrido de ellas son psicópatas o asesinos seriales y no todos los asesinos seriales han pasado por ellas.