Camilo me ha preguntado varias veces sobre la creación y el impulso de nuestra banda y la banda predecesora. ¿Son las letras de una y otra tan diferentes? Creo firmemente que la madurez en letras llegó con la segunda banda, que la musicalización simple y pegajosa de nuestras letras supera ampliamente la banda original. Nos han dicho que debemos reunir a la anterior y hacer eventos con ella. ¿Por qué habríamos de hacerlo? ¿Por dinero? ¿Por prestigio? ¿Por amor al arte? No lo creo. Podemos colocar dos letras de bandas latinas, europeas y asiáticas contra alguna nuestra y la valoración del arte en ellas dependerá del valorador que verá un compás sin definir, desafinaciones, falta de fuerza vocal o una producción pobre o de mala calidad. La diferencia de formas de grabar de ayer y hoy, de proliferación de estudios, de programas caseros, de facilidades técnicas, cambia las reglas. Hoy puede comprarse un equipo para grabar con una tarjeta de sonido muy buena y el estudio puede improvisarse en casa con una computadora sencilla. Las ganas, las ideas, el esfuerzo, el oído y la pericia de cada cual en sus intrumentos y consola da como resultado un trabajo musical x. Por cantidad de letras es dificil que nos superen que sacamos canciones mientras vamos a devolverle al mundo lo que se merece en el baño y prueba son nuestras innumeras canciones, álbumes y grabaciones caseras que ascienden al mismisimo medio millar. Escuchen las letras, no serán insuperables pero son claras, al grano, sin titubeos y bastante mordaces, críticas y pendencieras. Contra el poder que este país me ahoga, por la libertad que no tiene puertos, por manchas rojas que hay que borrar, por relámpagos de conciencia que no nos dejan parar, por himnos institucionales que atacan instituciones, por que el bobofest es un hecho y el renacuajo explotador busca explotar y nivelar conciencias. Cada canción tiene un objetivo y ninguna es compendio de patologías amorosas para sonar en La voz de Colombia. Nuestros álbumes no bajan de 22 canciones en cada uno, lo que un productor capitalista habría convertido en tres álbumes promedio. ¿Es un error producir tantas canciones a la vez? Cualquiera dirá que sí. La gente no se sienta a escuchar un álbum de una hora y no memoriza ni retiene rítmos que luego le permitan resarcir en escenario. La banda misma se complica por la cantidad de canciones para un escenario donde hay 60 composiciones para tocar y el escenario es para 15 canciones en cuarenta minutos. Menos canciones es más público contento. Nunca lo vimos venir y hoy nos debatimos sobre qué tocar y qué canciones relegar al pasado y el público se divide en las canciones de uno y otro álbum que ya ni ensayamos por falta de tiempo. ¿El show? Somos más simples que una patada en las turmas. Nos subimos, buenas noches y péguele a la lista. A veces tenemos introducciones musicales o arreglos que no seducen a nadie. No hacemos un peformance con las canciones ni vamos vestidos de una forma particular, no nos pintamos las caras de payasos o de vampiros, ni siquiera nos paramos las greñas con jabón de olor ni nos llenamos de taches para decirle al público lo rockers que somos. No planeamos una coreografía como la de las fuerzas especiales Ginyu. No tenemos luces parapadeantes, ni explosiones de fuegos pirotécnicos, tampoco contratamos coristas o bailarinas que hagan un streaptease en escenario. No arrojamos sangre, no quemamos cruces, no convertimos el agua en vino, no matamos gatos ni comemos palomas, No nos autoinfligimos heridas o alabamos al mandatario de turno, al político en fuga o al organizador tribal que hace el trabajo sucio de conseguir las bandas, de pagar los transportes, las comidas y el hotel. No invitamos un alguien famoso que venga a ejecutar con nosotros una canción porque ninguna persona famosa considera tal hecho un logro personal y, lo dije en otro escrito, no conocemos a nadie importante en la farándula o en los medios, igual no tendríamos la bajeza de invitar a nadie para subir nuestros ratings de concierto y es más, ninguno conoce nuestra producción musical. Vamos, cantamos, nos volvemos y ni fotos tomamos para decir aquí fue. Ni la típica foto de espaldas al público de la que tanto he hablado... ¿Roscas? si claro por eso hemos estado en México, en Argentina y le dimos una vuelta a Europa, por pura rosca y porque somos peritas en dulce. Una cosa he aprendido en 40 años: no me arrodillo, no alabo, no venero. Escupo, digo lo que pienso y las repercusiones no me importan porque yo no vivo de la música. Ahí tenés mi viejo para que sepas porque no pasamos al Bobofest ni nos invitan al Venganza rock ni al Rayo negro. No somos banda de alabanzas al señor de turno y esos festivales siempre van unidos a la política y al mandatario de turno, no hacemos punk cristiano que es una ofensa y para acabar de ajustar no somos buenos músicos para esas estrellitas del rock que se graduaron en la Debora Arango y saben partir un compás en el pentagrama y lo que es un proslambanomenos. Lo nuestro no es política es consigna pura, lástima que escogimos como telón de fondo el puta, puta de tu bateria y el bang bang de mi bajo.
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